Y después del ocaso, después del te amo,
después de cada sentido y cada palabra,
después de cada respiración y cada beso.
Me digas con sonidos sordos
Y vibraciones armónicas;
que no hay nada más en ti.
Y cuando el mundo se detenga,
en el segundo subatómico,
y la masa pierda fuerza,
cuando las estrellas dejen de explotar,
cuando cada quásar pierda su luz,
y anochezca, estés solo para mí.
Pero,
al final todo.
¿Y si el tiempo se pierde?
¿Y si el ocaso se acaba?
¿Si el momento se pasa?
Se acabara el tiempo,
y la oscuridad de la noche,
y todo acaba.
Y todo pase,
y estemos juntos,
y nada pase.
Y se repita el encuentro,
y se pierda la razón,
y todo vuelva,
y nada regrese.
Cada día y cada segundo,
cada instante.
Será un ocaso diferente,
y el mismo sentimiento.
Y todo pase,
y nada suceda.
Si nada es así,
si nada es como debe ser,
si nada a priori se conoce.
Nada será así siempre,
nada será así nunca.
Nada se repite,
porque el amor devora mi corazón,
y se lleva los segundos de mi vida.
Pero,
al final de todo.
La pasión de mi amor
explotara en cada beso,
y así llevara cada constelación,
aun la más lejana
a la vista
de los ojos en tu alma,
así podrás ver cuanto te necesito.
Y cada punto vacío en el espacio
tendrá quien lo llene;
porque mi amor no dejara
de expandirse, y pronto llegara
a los límites de tu mente
en que dejes de pensar
 y solo puedas sentir.
Encontraras el fin,
al final de todo.
El fin de tu amor,
del universo
donde empieza,
y donde termina,
Mi amor
Jorge Eduardo G. Ingeniería Mecatrónica. BUAP