no sé por qué sacaste el bistec completo del refri. hay un solo plato puesto en la mesa. si comemos como pajaritos (decía mi madre). el chicharrón no sirve, tiene pelos. el bistec, ah, bien cocido (todo queda al final bien cosido). qué hacer. el agua de la cafetera hierve. tómate el té de tila y el té de siete flores; te dijeron que curaban algunas de tus partes. no tienes mucho qué decir. te han mencionado otros brebajes: sangre de zopilote, hervir el arroz y tomarte el caldo. Además, para la gastritis. ojalá supiéramos por qué escribes –esto– continuamente. una y otra vez y una y otra vez. por qué satanizas los domingos. no vamos a morir. la señora Dalloway decidió que ella misma compraría las flores. esta mañana tiraste las del jarrón y te rapaste la cabellera sin pensarlo. esto se parece mucho a cierto escrito que ya habías escrito. no es una continuación. ojalá lo fuera. te ves escribir que escribes. soy de esas. tienes razón.

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la televisión apagada. quise contarte algo. hasta ahora recuerdo, eran dos cosas. uno: mi cuerpo estaba, está a la intemperie. dos: Diane Arbus alias Nicole Kidman se coge en una película a Robert Downey Jr. Antes de hacer el amor, lo rasura todo (él es fur). al final Robert Downey Jr. alias Iron Man muere en el mar. se auto-ahoga. al final de los tiempos todas queremos darle un bocado. como si algo fuera a darnos un bocado también. nuestro reflejo. retrato de una obsesión.

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quitaron los espejos de la casa para evitarnos los malestares visuales. how to cure sadness. las venas se transparentaban cada vez más y las rayoneaba para entender por dónde fluía yo dentro de mí. Al final obtenía sobre mi cuerpo raíces largas, parecidas a los maizales, donde podía esconderse una niña abrazada a su conejo de peluche. aquellos doce minutos con trece segundos parecían más que un caos de pequeñas postales heredadas. parecían aguas con caprichos de ventiscas que entorpecen la navegación a vela.

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en el súper lo entendiste todo: los melones junto a las uvas moradas y verdes. revelación o Déjà vu. la señora Dalloway decidió que ella misma compraría la fruta. Luego se arrepintió.

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mi madre no tuvo más hijas pero sí tres varones que ahora tienen cuatro hijas cada uno sólo hijas como si tener hijas hubiera sido lo único que se puede hacer hoy en día entonces la casa aparece yo camino hacia ella entonces mi madre ahí acostada luego yendo a la cocina luego un poco más esbelta más flaca más esquelética qué bonita de todos modos                       a l t o sus ojos resaltan una y otra y otra vez me dice cosas que no recuerdo ni quiero porque sé que de algún modo va a doler mis hermanos empiezan a llegar a la casa y no es navidad mi madre ya no puede ir a la cocina me manda por el té el agua que siempre se ha hervido se consume por qué no estuve a tiempo para quitar el agua de la lumbre se riega y mis hermanos me miran yo miro la cama donde está nadie me doy cuenta que me he quemado las manos no me arde ni duele en algún momento todos se van mis sobrinas nadie me besa ni se despide me quedo sola en la casa                                                                                                                                   a l t o mi madre de nuevo pero no sonríe camina va al baño de nuevo este reflejo una y otra vez yo frente a mi madre y mi madre y una yo distraída tocan el timbre nadie fuera mi yo y mi madre se despiden nada pasa vuelvo a pensar en mis sobrinas por qué no fueron niños comienzo a llorar abro los ojos

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han de pensar muchas cosas, sobre todo cosas malas. que se nos ve muy mal este corte de cabello, por supuesto. que tenemos veintitantos. que nos morimos o que solamente estamos siendo precavidas. o no, o que nunca hemos pensado en el suicidio hasta esta línea. entonces quién sabe. igual nunca nos comentan nada. nos miran como si fuéramos la tía loca. tan joven y tan loca. tan loca tan loca. probablemente nunca volvamos a tocar el tema, hasta que las niñas de esta familia sean mayores de edad. tontería. me imagino qué van a comentar en secreto los hombres de la familia. no querrán darnos el pésame correspondiente. no lo dirán porque les da miedo. no me importa, ya no tanto. qué tormento saber la fecha exacta, esperar, consumirme de a poco, ver otras tres películas el fin de semana (qué películas ver el fin de semana) pensar que todos somos caníbales de un bocado.

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–Sí, empecé a meterme todo el recetario que estaba en el buró. No te miento. De qué serviría. No me mires así. Tuve un momento raro. No estoy cayendo en drogas, no es eso. No entenderías. No te pongas así. Siempre me quisiste más que todos. Eso lo veo. Pero no funcionan ciertas cosas conmigo. ¿Quieres té? No estoy cambiando de tema. Esto empezó cuando quisieron ocultarme lo que ya sabía. Es de familia. Todo es de familia. No, no me extraña cómo crees no hace falta decir que estoy aterrada ansiosa que no puedo seguir viviendo en esta casa pronto retomaré la lista de los lugares donde nos prometimos ir si eso te pone contento si eso pone contento a medio mundo cuando yo he sido la única que se encargó de las cosas importantes en su momento pero está bien no: no estoy gritando y si lo hago qué y si sí es que tengo derecho y no creas que estoy jugando no digas que te duele lo mismo que a mí

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si retomamos los dibujos, como lo había encargado el médico familiar, fue porque no queríamos más problemas. hacíamos manchas, las pintábamos, otra veces las mostraba. imaginaba una hecatombe que cupiera en la hoja. un día nos mostró dos montañas. yo pensé en el supermercado y en esa hoja apenas blanca donde nos veo recordando que nos vemos escribir y nos recuerdo viéndonos recordar todo lo que escribíamos. no puedo imaginar cosas distintas.

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la tiricia es una enfermedad de agonía constante. the doldrums: a propósito se rompió el jarrón de la sala. a propósito se deshojaron las margaritas. a propósito nunca hubo un río donde curarnos, donde soltar tanta tristeza, pero sí una tina donde bañamos nuestro cuerpo en medio de flores hechas trizas, ahora tan arrugadas como la piel que ya no se reconoce entre sus arrugas y maizales.

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Londres. Guatemala. Madrid. Mérida. India. Alaska. Colombia. Perú. Colima. Chihuahua. Irlanda. Chiapas. Morelia. Sinaloa. Veracruz. Francia. Querétaro. Villahermosa. Argentina. Chile. Boston. Canadá. Australia. Cancún. Egipto. Sao Paulo.

                               D.F., ABC. | | | | | | |

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volvimos a fur para saber cómo quedarnos lampiñas. vernos bonitas frente a la tele cuando se cortan las escenas: sin pelo, deformes, retratadas, ser deseables. Nicole Kidman ha perdido la cabeza como en todas sus películas. preferimos adoptar el papel de exiliada, no de Nicole.

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hace sueño y tenemos frío. estamos en ayunas. deberíamos estar en algún museo de tantos que hay en la ciudad y no en esta sala con espejos en los pilares. nuestro nombre se mantiene distante del megáfono. qué cobardes. queremos vomitar. la maquinita está a la entrada del edificio elegante. a nueve pesos nuestro antojo. pero entonces el nombre: ya no hay tiempo. camino sola. empiezo a caminar sola. algo ha pasado. volteo y estamos. miro al frente, ya no. es una trampa para quedarnos solos. me desnudan. «mi cuerpo a la intemperie» una sonda y un gel azul frío lamen mis senos y no sé dónde meterme y quiero mover la mano, quitarla; me provocan esa alteración placentera y dolorosa de encontrar mis defectos.

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–La carne se echó a perder

–¿Cuál de las dos?

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me rapé lo último que quedaba. no voy a morir. soy de esas. pero algo pasa dentro que no me permiten dar un paso seguro. algo pasó en el reflejo que se difuminó cualquier posibilidad de saber por qué escribo –esto– continuamente. por qué tan precoz me despojé de mi algo. soy de esas. cuánta carne cabe dentro de esta carne. aquellos tumorcitos coleccionables en un jarrón, como si fueran pequeños fetos, como si una madre prohibida y ahora lejana quisiera quedárselos para siempre. me recuerdo viéndome que escribía.

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uno: mi cuerpo está a la intemperie.

dos: no dejará de estarlo.

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todas las manchas son montañas. un mapa orográfico que no pude ver antes. dos pequeños bultos unidos. uno más grande que otro. dentro de ellos me pidieron escribir algo que ya había escrito y que me imaginaría tiempo después escribiendo. soy de esas. un grupo reducido que produce y produce carne, desaforada e irregular: carne de bolsillo. tengo el dibujo en mi cabeza. siempre lo recuerdo como imagino haberme visto escribir dentro de él, dibujarlo: números, mapas familiares, porcentajes efectivos y catastróficos, certeros:

imagen final improbabilidades

Nicté Toxqui, UDLAP