Las tíades nos rodean

como Aurora a la mañana,

como la mañana al viento,

como el viento a las aves

que profanan recuerdos al

amanecer.

 

El nocturno pervierte la mente

y entre sombras nos embriagamos de Caos,

dejándonos dormir en el Leteo.

 

Renuncia a la memoria

                                                                                                                       y a la fuerza del cosmos.

 

Vapor en el labio

enmarca tragedia.

Tornado en la lengua

adagio destino.

 

Solsticio manifiesto en sus ojos,

arsénico las gotas derramadas

sobre su cálida mejilla

ruborizada al péndulo solar.

Y el veneno se vierte…

se derrite

sobre

corazón lívido de prisionero.

 

Ebrios de benevolente muerte.

Sin tedio a la vida

nos sentimos presentes en el sueño de Aurora

 

Imaginando un roce de labios.

¡Que frágil penitencia!

 

Fatal y funesta experiencia

cuando se traga la píldora amarga;

Placebo, disfraz, — — — – adicción matutina.

 

Desvelado cristal indolente que no se imagina siendo instantáneo,

un tonto fugaz que anhela eclipsar a la luna con fantasías arcaicas

de amor y la muerte

 

Serpiente en el alba de su infausta mirada, Aurora.

Famélica virgen de celeste destierro.

Diosa de satisfacción inmediata.

Pitonisa himen-diata.

 

Crudo sabor nuestros pecados,

con insomnio amoroso y exacerbado corazón.

Jocsan K. Lengua y Literaturas Hispánicas. FES Acatlán UNAM.