Mi lamento

Dentro de mí no reside un pájaro
azul,
que le oculte a los camareros o
a las callejeras,
y tampoco llevo un cuervo
negro
que se pose sobre el busto de
Palas
en el dintel de la puerta,
pero
por dentro llevo un enorme
y horrendo
Halcón negro que
sí me atormenta cuando
la
Plutónica noche llega.
Nunca pronuncia ni una
palabra
ya que el muy desgraciado
me dice
todo con su vil y endemoniada
cara.
Por más que me insista no lo
dejo
salir en el día, lo mantengo
en el
encierro hasta que el
Cielo
se torna negro al igual que
su
plumaje viejo,
a pesar de todo ambos
disfrutamos
de la luz de la Luna y
del
sonido de la lluvia.
En cualquier momento
intenta
alzar el vuelo para
que
desde lo alto se desplome
queriendo
enterrarme su garras.

Siempre peleamos a pesar
de que
tengamos mucho tiempo que
nos conocernos,
nunca sabemos que es lo
que queremos.
Hasta cierto punto lo comprendo,
tener
que estar ahí. . . Quieto,
en silencio,
aguantando las gana de
salirse
con el fuerte viento
y volar
más allá de lo azul
del Cielo,
pero hasta aquí dentro de mi
pecho,
en un
espacio tan estrecho que apenas
si tiene aliento,
allí donde se supone que debería
tener
un corazón latiendo llevo a
este
Halcón negro.
Lo que aún no entiende
el
muy pendejo es que
si
emprende el vuelo
ambos moriremos.

-Atte. El Loco que habla con los
Lobos

 

“El Loco”, Preparatoria Emiliano Zapata. BUAP