Invento una abstracción. Representa mi interioridad. Es tan artística que me adentro en su complejidad. Voy hacia su magnitud. La percibo y se parece a la palabra, infinidad. Sus rincones son maravillosos. Cada obertura es misteriosa. Siempre hay una nueva convicción. Por eso es majestuoso estar en este espacio deslumbrante. Me muevo hacia todos lados y hacía ningún lugar. Sucesivamente cambio de forma, sin haber lógica. En un segundo soy un ser inmaterial mientras que en el otro instante soy un ser fantástico. Es agradable saberse diferente. Entre lo otro valioso, me alimento del líquido inasible que por aquí cobra una efusión, su sabor es espiritual. De a poco inunda los vacíos. Es sutil su química y calma mi sed por soñar. Más puedo traspasar los sentidos. Reconozco como los recuerdos se rompen. Lo trivial se dilata. A lo conjugado el dolor deja de existir. Todo lo superficial se me borra de la conciencia. Sólo la fantasía real se reproduce en esta dimensión. Sobre lo insondable recupero mis ilusiones. Es este un presente antiguo que yo reconstruyo. Antes era indistinto y ahora lo hago alterable, ahora lo vuelvo trascendental. Tanto aquí lo único, que uno como creador puede quedarse inmerso en esta composición, sin los simulacros; más yo lo busco con voluntad. De hecho en este estar yo estoy feliz, no hay imágenes y sí hay sublimación.

Rusvelt Nivia Castellanos

Artista de Colombia