Texto: Renata Tapia

 

Por ti me nace la curiosidad,

por ti la incertidumbre, el hambre.

Qué impaciencia la de este explorador,

qué cosquillas las de verte abrir la boca,

que siempre asertiva, cíclica,

lanza hechizos con su lengua mística,

mágica, eclíptica.

 

Por ti los días azules y las tardes lentas,

por ti andariega, risueña, inquieta.

Por ti en la cima formando caracoles con el dedo,

silbando, acudiendo,

mirando el callado escenario de aves y siluetas.

Por ti piruetas,

por ti las venas verdes.

Por ti el silencio y el ascenso, los brazos fuertes.

Por ti este cigarro, esta botella,

esta hora, esta otra.

 

¿Qué hay con este andar?

¿Dónde sale este vagabundeo?

Que dulce caminar,

qué delicadeza tan torpe,

qué secretos tan mediocres.

 

Quiero gritarte que no te vayas,

gritarle a todos que aquí te quedas,

que llevas mi diente en el labio

y el otro se queda conmigo,

pero que ninguno sirve por separado

y por eso regresas y te quedas.

 

Porque saben que por ti amanezco,

cruzo, nado,

pierdo.

Porque sabes que por ti,

quiebro