Por Hector Lara Martinez

 

Abro la boca de un diario

que un pervertido Marqués

dejo en la cajetilla de cigarro.

 

Tomo la lupa de un detective

traído de un libro

que en una película vi morir

en una explosión

sin poder lanzar su moneda a los aires.

 

El sol devora la esperanza

de un soldado abatido

por los precios que Walt Mart ofrece

en el pasillo de ropa.

 

Miro a mi mujer

hacerme literalmente con sus manos

huevos.

Le pido de comer

y me recuerda el cumpleaños de mi madre

compro un gansito y dos pingüinos

a Doña Martha.

 

Recuerdo que hoy es el Super Bowl

y ya va a terminar

apuro mi andar.

 

Apenas inicia la noche

Cioran desde su auto

detiene mi caminata

para recordarme los breviarios de los vencidos

Le respondo

¡No le entendí nada a ese wey pesimista!

pero me hizo llorar.

 

Perdí la apuesta

gracias a Josefina Mota

Pancho no ceno durante un mes.

 

Mi vieja voto por el Peje

a ver si algún día

gana mi nieto el puesto

subdirector de la Prepa 6

y me da trabajo como profesor

de literatura.

 

Héctor Lara Martínez