Están en mi garganta y me es difícil respirar. Obstruyendo mi garganta toseré flores. Hanahaki, ¿por qué existes? Solo traes miseria a los demás y es por tu culpa. ¿Por qué me ignoras cuando no sabes qué hacer? Estas flores están dañando mi cuerpo. Sin duda alguna esta enfermedad es horrible y los motivos por los que se da son aún peores. El amor no correspondido es triste: dar todo por una persona que jamás te querrá. Yo tengo esa enfermedad.

Pero empecemos por el principio. Mi nombre es Emma, tengo 16 años y vivo con mi mamá. Recuerdo a Richie; él fue mi primer amigo, es un chico divertido y fue el único que me ha defendido de las burlas de todos, pues yo soy muy enfermiza, pero siempre se ha mantenido a mi lado.

El día en que descubrí que estaba enamorada de Richie fue uno de los más felices, pero a la vez el más triste. Es difícil de explicar. Fue un lunes, me encontraba caminando para ir a la escuela y Richie me estaba esperando en la entrada.

—Buenos días, señorita —dijo Richie con una sonrisa burlona, acercándose a mí— se ve muy linda hoy.

—Muchas gracias —contesté mientras caminábamos a nuestro salón—. Vamos, que se nos hace tarde.

—Tengo una idea, ¿qué te parece si saliendo de clases vamos a comer un helado? También sería genial ir a la librería y después a la tienda de discos antiguos — entramos al salón y nos sentamos juntos. La idea de salir con Richie me ponía nerviosa, y no es que nunca saliéramos juntos pero normalmente vamos a los arcade, no a lugares como aquellos—. ¿Entonces que dices?

No sé si mi mamá me dé permiso, mejor otro día… Sabes que no le gusta que salga —no solo es eso, no le agrada Richie porque dice que es una mala influencia — además sabes que…

—Que empeora tu asma. Eso es mentira y tú lo sabes —mi madre siempre es muy sobreprotectora conmigo—. Avísame cuando terminen las clases.

—Está bien —las clases transcurrieron normal y a la hora de la salida Richie todavía insistía en que saliéramos a divertirnos, a lo que yo conteste: «está bien, pero si mi mamá me regaña será tu culpa».

—No te preocupes por lo que diga tu mamá, sabes que aún somos jóvenes y merecemos divertirnos —dijo, mientras caminábamos hacia la biblioteca. Todo iba bien hasta que Richie comenzó a hablar en voz alta y a contar sus chistes tontos, lo que hizo que la bibliotecaria nos sacara. Después fuimos por el helado, él pidió de vainilla y yo de chocolate. Me la estaba pasando tan bien que no me importaba que al llegar a casa mamá me regañaría. Después fuimos a la tienda de discos; Richie me dijo que iría por algo que había apartado, pero cuando volvió no llegó con un disco, llegó con una chica.

—Oh, Emma, ella es el motivo por el que te traje aquí. Emma, ella es Jane, mi novia.

—¿Novia? ¿Desde cuándo? —no podía creerlo; Richie nunca fue muy popular entre las chicas, por eso estaba confiada de que algún día el y yo… Parece que me confundí— Quiero decir, ¡qué tierno!

—Richie quería que te conociera, me dijo que tú eras muy importante para él —ella es mucho más linda que yo. ¿Cómo es que nunca me había dado cuenta de que Richie me gustaba?— pues me dijo que eres su única amiga.

—Sí, bueno, Richie y yo somos amigos desde que teníamos 6 años —sentí un cosquilleo en mi garganta—. Me dio mucho gusto conocerte, pero ya tengo que irme o mi madre se va a molestar mucho.

—¿Quieres que te lleve a tu casa? —Richie me sonreía y el cosquilleo aumentaba, tenía miedo de qué me diera un ataque de asma— ¿Estás bien?

—Estoy bien, te veo mañana —salí de la tienda y corrí hasta mi casa pero me caí, me levanté y comencé a toser, mientras tosía sentía que el aire se me iba, estaba teniendo un ataque de asma o eso fue lo que creí. Al terminar de toser me di cuenta de que en el suelo había una pequeña mancha de sangre y a su lado había un pétalo de color carmesí. No importa que había pasado, pero era seguro que mi madre no debía enterarse— ya llegué.

—Emma, ¿en donde estabas? —mi pecho me dolía y me sentía muy triste por lo que pasó con Richie— No me pediste permiso para salir.

—Lo siento, mamá. No lo volveré a hacer, es que salí con Richie y no me di cuenta de la hora

—Con Richie, sabes que no me agrada ese chico —mi garganta dolía aún más y mis pulmones picaban, quería llorar pero no podía o mi mamá se preocuparía— desde que creció se volvió muy grosero. Bueno, ve a tu cuarto y a dormir que tienes escuela mañana.

—Claro, descansa —subí a mi habitación y me recosté en mi cama, comencé a llorar y el dolor aumentaba. Tosí otra vez, pero con más intensidad. Está vez me di cuenta de que aquel pétalo carmesí que estaba afuera había salido de mí, pues está vez salieron tres y con sangre. Cada vez que recordaba cuánto amaba a Richie estas salían.

Al día siguiente me levanté más temprano, no quería saber nada de él o de su novia, me cambié y me fui, pero al llegar estaba en la entrada con su novia.

—Ah, hola.

—Hola, ayer te fuiste tan rápido que ni siquiera compraste nada — caminábamos hacia nuestro salón, su novia iba a su lado y yo iba atrás — pero yo compré unos para ti.

—Eres muy buen amigo, amor — Richie era feliz con ella , se sonreían mutuamente y después se besaron—. ¡Ay! Lamento incomodarte.

—No es nada verdad, Jane —¿acaso ella sabía que me gusta Richie? ¿O por qué está riéndose?

—Emma, estoy segura de que algún día tu también tendrás a alguien.

—Ella se preocupa más por sus enfermedades, no tendría novio ni aunque quisiera —no sabía que pensaba así de mí—. Sin ofender, Emma.

—Oh, ¿por qué iba a ofenderme? —no estaba molesta con él, por qué tal vez sí tiene razón.

—Bueno, te veo en el almuerzo, Richie —dijo Jane y después se fue.

—No te molesta que Jane venga a comer con nosotros, ¿verdad? — claro que me molestaba, comencé a toser. No quería que Richie me viera así, pero ya era tarde no podía parar de toser y me constaba respirar —Emma, ¿estás bien? ¿Quieres que busque tu inhalador?

—Estoy bien —cuando terminé de toser había sangre como siempre, pero esta vez había más pétalos, no quería que los viera así que los cubrí con mi pie— estoy bien.

—Claro que no lo estás, acabas de toser sangre —al parecer no se había dado cuenta de los pétalos— ¿Quieres que llame a tu mamá?

—Estoy bien, Richie. Déjalo así, me pasa tanto que ya me he ido acostumbrando.

—Eso no significa que dejaré de preocuparme, lo haré siempre porque eres una gran persona para mí.

—Ok, te lo agradezco, pero te escuchas demasiado cursi diciendo eso, tanto que pienso que has de vomitar flores — es irónico pues la que tosía flores era yo, Richie comenzó a reírse y se puso rojizo. Sonó el timbre y empecé a guardar mis libros para después marcharme. Alcancé a ver a Richie y noté que estaba hablando con Jane, solo pude observar que discutían pero no quise ser imprudente y así que decidí seguir caminando. Al poco rato Richie salió detrás de mí, y me propuso ir por una malteada.

—¿Jane no va a venir con nosotros ?

—Pues justo de eso quería hablar contigo, discutí con ella —sabía que los había visto peleando, pero, ¿por qué discutiría con Richie?—, dice que no puedo tener una amiga y una novia al mismo tiempo.

—No entiendo, yo nunca me acerqué a ti con ninguna otra intención. En verdad lo siento por ocasionar problemas, lo menos que quiero es que discutan por mí.

—Wow, wow, tranquila, ya se le pasará y no es tu culpa. ¿Sabes? Me estoy dando cuenta que pasó mejores momentos contigo que con Jane…

—Oh, vaya, no esperaba eso, pero ahora que dices eso debo aceptar que me he divertido a tu lado… Bueno, creo que ya tengo que marcharme, mamá me regañará porque últimamente he llegado tarde por pasar tiempo contigo, te hablo al rato.

—Sí, está bien. Me avisas cuando llegues para estar tranquillo —al poco rato llegué a mi casa, pero se me pasó decirle que ya había llegado. Caí rendida a la cama y desperté al día siguiente. Al despertar vi mis mensajes y tenía cientos y todos eran de Richie. Estaba molesto porque no le avisé cuando llegué.

Lo vi en clase y no me dirigió la palabra, intenté hablarle y se negaba a contestarme. Al final le dije que si le parecía ir a ver una película al cine, sabía que no podía negarse. Nos fuimos caminando; estaba lloviendo, pero quería que dejara de estar molesto.

—¿Por qué estás tan molesto, Richie —no me gustaba que él estuviera molesto conmigo, pues mi garganta dolía mucho más—? Richie, háblame…

No sabes lo preocupado que estaba, que tal si tenías un ataque de asma en la calle y yo no estaba para ayudarte.

—Lamento no haberte dicho. ¿Me perdonas? —me abrazó y yo recargué mi cabeza en su cuello, es una lástima que nunca vamos a estar juntos, al menos no como yo quisiera— ¿Eso es un sí?

—Es un tal vez, vamos o no podremos entrar a la función— me tomó de la mano y fuimos a comprar las palomitas. Yo tenía la cara roja y me sentía muy nerviosa, hasta que vi a Jane en la fila —. Emma, ayer hablé con Jane y lo arreglamos. ¿No te molesta que la haya invitado?

—Claro… claro que no. Es genial que pudieran arreglar sus diferencias —por supuesto que me molestaba, aunque no se lo iba a decir. Entramos a la sala y Richie se sentó en medio; era incómodo, pues parecía que Jane lo besaba a propósito y al terminar la función fuimos al parque que está cerca de mi casa. A Richie le gusta mucho porque cuando éramos niños nos conocimos ahí. A mí no me gustaba la idea de que Jane fuera, ese era un lugar especial para los dos.

Unos minutos antes sonó una llamada y al parecer era la mamá de Richie invitado a Jane a una cena familiar. Ya tenían que irse y no podían pasarme a dejar, así que me quedé sola en los columpios. En ese instante solo escuché como si un pedazo de hielo se rompiera: era mi corazón al pasar por tantos sentimientos en poco tiempo. Me sentía torpe, me sentía mal.

Empezó a llover intensamente, pero quería quedarme en el parque a llorar. No quería que mi mamá me viera, creo que fue la hora más larga y dolorosa. Después me marché a mi casa caminando. No dejaba de llover, ahí estaba yo con un estúpido vestido, desabrigada. Llegué a mi casa empapada y me acosté en la cama. Me tapé, recuerdo haber visto mi celular y eran las 8:30 cuando arrivé. Me quedé dormida y al poco rato empecé a temblar de frío, estuve sudando pero no quise decirle a mamá, quería decirle a Richie como me sentía pero al abrir mi WhatsApp vi estados de Jane y Richie besándose.

Sólo sonreí y empezaron a desbordar lágrimas de mis ojos, aventé almohadas al piso, me sentí como cuando a un niño no le quieren comprar un juguete y empieza a hacer si berrinche. Comencé a toser y ahora salían pequeños capullos de mi boca.

A la mañana siguiente me desperté con un dolor en la garganta, pues tosí toda la noche y en mi habitación había pequeños capullos de flores. Tenía miedo, así que tomé el teléfono y me puse a investigar que tenía. Había datos sobre una enfermedad llamada Hanahaki. Está supuestamente era provocada por un amor no correspondido, también decía que se puede curar si esa persona corresponde tus sentimientos o con un nuevo medicamento que marchita las flores. Sonaba extraño, incluso falso, pero después de todo lo que me había pasado no tenía otra alternativa que creerle. Aún podía curarme, pensé, me di un baño, desayuné y luego me fui a la farmacia. Al entrar me encontré con Jane.

—Hola, Emma —me saludó, la verdad Jane no me cae mal, sé que ella no tiene la culpa de lo que me está pasando—. ¿Qué estás comprando?

Oh, medicamento para mí asma —no le menti del todo pues también venía por mi medicamento—, recuerdas que Richie te dijo que soy muy enfermiza.

—Mmm, en realidad Richie no habla de ti cuando estamos juntos.

—Ah, bueno. Tengo que ir por mis cosas, te veo después —fui hacia el aparador y busqué las medicinas, pero no había nada, tenía miedo de nunca poder curarme—. Disculpe tiene pastillas para…

—Hola, Emma —¡Richie! Estaba trabajando en la farmacia, no debe enterarse de lo que tengo—. Entonces pastillas, ¿para qué?

—Ah, para … —nunca voy a poder curarme si Richie aparece a donde sea que voy— la gripe.

—¿Segura? Yo creo que tienes algo más. Mira, no soy doctor pero la otra vez tosiste y salió sangre. Puedes contarme.

—Estoy bien, Richie —aunque yo sabía que no estaba bien, no podía decirle que no me sentía bien, que él me gustaba. Comencé a sentir ese cosquilleo otra vez y mi tos esta vez era más fuerte, cada vez empeoraba más, la sangre y los pétalos cayeron sobre el mostrador —lo siento, si quieres te ayudo a limpiar.

—Emma, ¿por qué salieron pétalos de ti? —oh, no… Richie se veía asustado, ¿tenía miedo de mí?— no entiendo.

—Pero yo creo que sí —Jane se puso a mi lado y sonrió de una forma un poco rara —ella tiene Hanahaki es una enfermedad que se descubrió en Japón y se da por un amor no correspondido. Dime, Emma, ¿de quién estás enamorada?

—No es eso, Jane, seguro te confundiste de enfermedad. Yo no tengo nada de eso —me sentía nerviosa de que Richie se diera cuenta—. Bueno, yo me voy. Los veo mañana.

—Claro que es el Hanahaki, Emma, —Jane comenzaba a molestarme— incluso son los mismos síntomas. ¿Quieres que te muestre?

—No, muchas gracias, Jane —dijo Richie—. Emma puedes decirme quién es el chico del que estás enamorada. ¿Se puede curar?

—No puedo decirte… lo siento, debo irme —salí corriendo hasta mi casa y me encerré en mi habitación, al parecer mi mamá no había llegado a casa, lo cual fue bueno para mí. Comencé a toser, mis pulmones me picaban, sangre se derramaba por mi boca y salían flores, sentía que me ahogaba y me costaba mucho respirar. Cerré mis ojos para no volver a abrirlos.

La mañana siguiente la madre de Emma encontró el cuerpo de su hija sin vida, cubierta de sangre y con unas hermosas rosas carmesí a su lado. Llamó al amigo de su hija, pues a pesar de que el chico no le caía bien siempre estaba apoyando a su hija.

Al recibir la noticia Richie no pudo creerlo, se sentía arrepentido porque pudo haber estado con ella pero decidió estar con Jane. Emma había muerto por su culpa y nunca había podido armarse de valor para decirle lo que sentía por ella. En cambio, decidió hacerse novio de Jane para no arruinar su amistad con ella. Nada de eso importaba: era tarde, muy tarde.