El poeta Carlos de la Cruz nos escribe desde Chiapas para compartirnos un poema que juega con las memorias y los lugares.

 

Que se oiga este bello canto

en la Villa de Teguise,

olvidando pena y llanto;

recuerda cuanto te quise.

 

En aquella fortaleza,

lo recuerdo no me olvido,

adoraba tu belleza,

mi lucero más querido.

 

Sobre la arena dorada

contemplaba el sol radiante,

tú, la brisa consumada,

yo, tu eterno y fiel amante.

 

A tí ofrecí el corazón

para que tú lo sellaras,

si perdiera la razón

solamente tú la hallaras.

 

En esta tierra bendita

historia de un señorial,

Guanapay isla bonita,

mi enlace matrimonial.

 

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