Siempre es un buen momento para un poema, hoy desde el Estado de México, Krizia Fabiola Tovar Hernández nos comparte uno bastante interesante.

 

 

Mis amigos soltaron mi mano
como a una promesa sin cumplir,
todo lo que amo se ha ido y
la puerta del infierno está abierta.
Entre tú y Leonor
destruí toda mi vida.

 

Sólo escucho el eco de mis demonios
repitiéndome que no estás tú,
mi  paraíso.

 

Apocalíptica tarde de verano
y ahora el alma de mi poeta  duerme
en una fría cama de madera
eternamente.

 

Un cuervo posado en las ruinas,
bañado en luz azul de luna,
me ha susurrado la palabra muerte.

 

Es el andar de una loca
que ha perdido más que el corazón,
a su paso por un jardín de recuerdos
ha regado lágrimas a las flores
junto a tu nombre.

 

Y viviría en el palacio de mis sueños
para verte una vez más la sonrisa,
y apagaría este vacío con tu amor
si pudiera, sólo por un día.

 

Acerca del autor

Krizia Fabiola Tovar Hernández  (Estado de México, 1996)  ha publicado en las revistas Reflexiones Alternas, Poetomanos, Perro negro de la calle, Awita de chale y El templo de las mil puertas. Actualmente estudia el último año de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística.