Volvemos a las recomendaciones de literatura japonesa, en esta ocasión hablamos sobre Junichiro Tanizaki. La siguiente publicación tratará de poesía clásica japonesa.

 

Texto: Jazmín Ramos
Imagen: Junichiro Tanizaki, Cuentos de amor (2016). Alfaguara.

 

Hemos ya comenzado a tratar sobre cuentistas japoneses en nuestro artículo anterior, así que en esta ocasión nos gustaría continuar con una de las figuras más emblemáticas de la literatura japonesa contemporánea: Junichiro Tanizaki.

En su introducción a Cuentos de amor, Carlos Rubio nos cuenta que existen dos Tanizakis, que se definen por su pertenencia a distintas épocas, distintos estilos de escritura, distintos espacios y, de una manera interesante, a la forma en que define sus figuras femeninas.

El autor cruza por un cambio de épocas en Japón (nace justo el año de inicio de la era literaria moderna), sus contemporáneos pelean entre adoptar los modelos occidentales y mantener la esencia japonesa, de lo cual Tanizaki tampoco sale librado. Mientras el autor va creciendo, Soseki y Ogai dan vida a sus mejores obras, que se convertirían en estandartes de la literatura de su tiempo.

Podemos decir que los personajes femeninos de Tanizaki son el claro reflejo de su transición: la chica en kimono, conferida a la labor en casa o las artes tradicionales vs una mujer liberal, que intenta seguir las modas occidentales, vestir falda y usar tacones mientras escucha música extranjera (Naomi, uno de sus mejores personajes novelísticos entra en este segundo tipo).

El cuento de Tanizaki revive las más interesantes pasiones humanas, sus mujeres son fuertes, dotadas de perversidad y control, lo que lleva en muchas ocasiones a la perdición del personaje masculino, incluso si se piensa que es él quien controla la situación. El cuerpo femenino se convierte en un símbolo de la sensualidad en más de una forma, los pies femeninos (por dar un ejemplo), uno de los más grandes fetiches del autor, se despliegan en varios de sus cuentos; varios protagonistas caen ante mujeres con pies hermosos y se ven atraídos de tal manera que llegan a tocar la misma obsesión.

La mujer, para Tanizaki es más que un personaje, es un ser que se mueve lentamente por toda la historia, hasta desencadenar el desastre, ya sea en ella misma o en alguien más.

Les invitamos a conocer a Tanizaki a través de sus mejores cuentos, de los cuales recomendamos los siguientes: Tatuaje, Los pies de Fumiko y El segador de cañas; estamos seguros de que con cualquiera de ellos podrán comprender mejor la transición de la época y la forma en que el autor concibió la figura femenina de su tiempo.