Estamos muy contentos de inaugurar la sección de teatro con una obra que nos envía Jaqueline Wence desde el Estado de México.

 

Personajes:

Antonio: 22 años.

Leonor: 20 años.

Espacio escénico:

Cuarto de hotel barato.

 

Escena 1

Entran a escena Leonor y Antonio, ambos usan ropajes sucios y viejos. Antonio le abre la puerta a Leonor, ella entra y se dirige a tumbarse a la cama, en seguida, entra Antonio cargando una caja vieja llena de utensilios para bolear zapatos. Con torpeza y sin bajar la caja, cierra la puerta. Finalmente deja la caja en el suelo y se sienta junto a Leonor. Se escucha un largo e incómodo silencio.

Leonor:  Y bueno, ¿cuánto ganaste hoy? (se impulsa para quedar sentada, ella lo ve fijamente y él evade la mirada).

Antonio: (nervioso) ¿Cuánto gané de qué o qué?

Leonor: De la chamba sonso, pues de qué más.

Antonio: Ah, de eso…(pausa), pues ya sabes, un par de monedas, quizás más que las de ayer y menos que las del domingo. ¿Qué te digo? así son los días, ¿no?, a veces te va bien y a veces te va mal. (Se levanta de la cama y camina unos cuantos pasos, Leonor lo mira irritada.) Como hoy, ¿te acuerdas del viejo ese que rentaba aquí a lado? (Ella no responde) Acuérdate Leonor, el marrano ese que según era bien “pipiris nais”. (Pausa y espera una reacción de Leonor, ella continúa mirándolo.) Pues el chiste es que me lo encontré todo mugroso y medio chachalaca pidiendo dinero  afuera de la catedral, a eso me refiero Leonor, a veces hay dinero y a veces no.

Leonor: ¿De qué hablas baboso? Tú nada más me estás vacilando. ¿Cuántas monedas tienes? ¿Ya te alcanza para pagarle a mi tío? (Su gesto de enojo se va desvaneciendo.) Desde hace una semana me dijiste que ya le íbamos a pagar la renta, en la mañana me vino a pedir la lana y me dio un chorro de pena decirle que me diera un rato más. (Hace una pausa, se queda pensativa y suspira.) ¡Qué difícil es la ciudad!

Antonio: Lo sé… (La abraza y le da un beso en la frente.) Mejor ya dejemos estas cosas y vamos a cenar, me alcanzó para comprarnos unas tortas de las que te gustan, de las que venden afuera del metro. (Antonio se dirige a su caja y saca las tortas, ambos se sientan en las viejas sillas de madera y comienzan a comer.) Están buenas, ¿no? (Leonor asiente con la cabeza.) Sabía que te gustaban. (Se levanta y saca un pequeño radio del cajón, lo enciende y suena “El último beso” de Los Apson.)

Leonor: Quítala, me pone triste.

Antonio: Está bien, no te me achicopales.

Leonor y Antonio se quedan comiendo en silencio.

 

Escena 2

Antonio se levanta de la mesa y se dirige al baño, solo se escucha su voz. Leonor permanece sentada en la mesa meditando.

Leonor: Oye gordo, ¿qué has pensado de lo que te dije el otro día?

Antonio: (Grita desde el baño) ¿De qué que me dijiste el otro día?

Leonor: Pues ya sabes, lo que te dije el otro día.

Antonio: (Confundido) Ah, que te gusta cuando te acaricio la…

Leonor: (Lo interrumpe avergonzada.) ¡No Antonio, eso no! Tú nada más piensas en tarugadas. (Su rostro se torna en un gesto de tristeza.) Hablo de cuando te dije que si mejor ya nos matábamos. (Pausa) Extraño mucho a mi familia, mi casa, mi pueblo… aquí no tenemos nada, apenas nos alcanza para comer y tampoco tenemos feria para regresarnos.

Antonio sale despacio del baño sin decir una palabra.

Leonor: ¿Qué dices?

Antonio: No lo sé, me da ñañaras eso de pensar en la muerte.

Leonor: No seas collón, piénsalo bien, si nos morimos ya no vamos a tener deudas ni preocupaciones. No perdemos nada Antonio, hace ya varios días que ni siquiera nuestras familias se preocupan por nosotros.

Antonio: (Indignado) Primero que nada, no soy ningún collón, solo que eso de la muerte me provoca escalotibios.

Leonor: Escalofríos.

Antonio: ¿Qué?

Leonor: Se dice escalofríos.

Antonio: Ah…pues como sea, el chiste es que eso no me hace ningún collón.

Leonor: (Sarcástica) Ahí está, si muy machito vamos a hacerlo.

Antonio: Aguanta Leonor, sí soy machito, pero aún no quiero conocer a la flaca.

Leonor: A mí se me hace que eres joto.

Antonio: (Molesto) ¡Qué no!

Leonor: Yo creo que sí. (Leonor se levanta de la silla, se dirige a la ventana y comienza a gritar.) ¡Mi marido es un collón! ¡Mi marido es un co…! (Antonio se acerca a ella y le tapa la boca.)

Antonio: Ya cállate, Leonor, la gente te escucha.

Leonor:  Pues entonces no seas miedoso y vamos a hacerlo.

Antonio: Sale pues. (Pensativo.) Y bueno, ¿cómo se hace eso?

Leonor: ¿Cómo se hace qué?

Antonio: Pues eso de matarnos.

Leonor: Ah, pues no sé… el otro día escuché que la gente se moría con anafres.

Antonio: ¿Cómo que con anafres?

Leonor: Pues yo qué sé, solo escuché eso, que los prendían y luego despertaban muertos, (Hace una mueca queriendo reír) más bien, no despertaban.

Antonio: ¿Y de dónde vamos a sacar un anafre?

Leonor: Don Andrés tiene uno, el otro día vi que lo estaba bajando de su camioneta. Podemos ir a pedírselo.

Antonio: ¿Y qué le vamos a decir?

Leonor: Pues que nos lo preste para hacer unas quesadillas.

Antonio: Sale pues, voy por él.

 

Escena 3

Antonio sale de escena y Leonor comienza a buscar algo entre sus ropas. Ella parece emocionada. Posteriormente entra Antonio con el anafre en sus brazos.

Leonor: (Comienza a sacar toda su ropa y a hablar consigo misma.) ¿Dónde lo dejé?, estoy segura de que ese sí lo lavé. Para empezar, ¿sí me lo traje o lo dejé allá? (Hace una pausa y se queda pensando) No, ese sí me lo traje, me lo puse el otro día para ir a la misa… ¡Ah ya sé! (Toma una pequeña bolsa y saca un vestido.) ¡Aquí está! (Se acerca el vestido a la nariz y lo olfatea.) Pues no huele tan mal, además, quien me lo va a oler si voy a andar muerta. (Leonor camina y se planta en medio del escenario, se sobrepone el vestido y comienza a modelarlo) Ay qué bonito vestido, recuerdo que este me lo hizo mi mamá cuando cumplí mis quince años, ese día Antonio se enamoró de mí…estaba bien chamaca.

Antonio entra torpemente al cuarto con el anafre en los brazos, Leonor corre para ayudarlo.

Leonor: (Emocionada.) ¿Qué le dijiste?

Antonio: (Agitado.) Pues eso, que si nos lo prestaba para las quesadillas.

Leonor: Mira, te dio carbón y toda la cosa.

Antonio: Sí, muy amable Don Andrés. (Voltea y ve el vestido que trae Leonor.) ¿Y ese vestido?

Leonor: Pues es para verme chula cuando nos encuentren.

Antonio: (Voltea a verse de pies a cabeza.) ¿Y yo qué me voy a poner?

Leonor: (Se acerca a Antonio y le retuerce los cachetes) Así te ves re chulo mi amor. (Se voltea y camina hacia el baño) Bueno, me voy a arreglar, ahí te encargo el anafre.

Leonor entra al baño y Antonio vacía el carbón e intenta encender el anafre.

Antonio: Oye Leonor, como que el anafre de Don Andrés no sirve.

Leonor: (Grita desde el baño) ¿Cómo que no sirve?

Antonio: Pues no prende. (Enciende un cerillo y hace un gesto de dolor.) Chihuahuas, ya me quemé.

Leonor: ¿Cómo no va a prender? Síguele intentando.

Antonio continúa encendiendo y tirando cerillos hasta que logra prender el anafre.

Antonio: (Salta de la felicidad) ¡Ya se pudo, Leonor! Mira, sal a ver.  

Leonor sale del baño con un vestido entallado y labial rojo.

Leonor: ¡Qué bueno Toño!

Antonio: (Voltea a ver a Leonor y se queda boquiabierto) Ay mamacita, pero que chula te ves. (Camina hacia ella con una actitud torpe y seductora) Hace mucho que no te veía con ese vestido, ahora se te ve mejor.

Leonor: (Apenada) Estate que me chiveo.

Antonio: ¡Ven acá! (Antonio la acerca a él y comienzan a besarse).

Leonor: (Se separa de Antonio) Huele a quemado.

Antonio: No huele a nada, ven para acá.

Leonor: (Voltea hacia la ventana) ¡Antonio las cortinas!

Ambos corren hacia las cortinas.

Antonio: ¡Pásame un traste con agua!

Leonor: ¡Ya voy!

Leonor le acerca un traste con agua a Antonio y él lo arroja contra la cortina. Tras varios intentos logran apagar el fuego, cansados se sientan en el piso y se echan a reír. Ambos se quedan viendo al anafre.

Antonio: ¿Y qué hacemos con el anafre?

Leonor: Apágalo, mañana se lo llevo a don Andrés.   

 

Acerca de la autora

Andrea Jaqueline Wence Centeno, reside en el Estado de México, estudiante de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística y de la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Cuenta con 10 años de experiencia en las artes escénicas, participó en la puesta en escena Una rosa con otro nombre del escritor Emilio Carballido y en diversas obras musicales.