La brujería y lo oculto siempre son tópicos que aún tienen mucho que ofrecer y el día de hoy José Antonio Samamé Saavedra nos comparte desde Perú un interesante ensayo al respecto.

Texto: José Antonio Samamé Saavedra
Imagen: Francisco de Goya, Escena de brujas (1798).

 

En los últimos periodos se registran una serie de disertaciones respecto al pensamiento escatológico expuesto en diversas obras literarias específicamente del barroco, cuya ideología constituye una temática polémica en el desarrollo de discursos antisupersticiosos elaborados por eruditos con influencia religiosa que vetan, discrepan, prohíben la adopción de creencias demoníacas por erigirse como una equívoca filosofía que difunde rituales de culturas muy remotas o provienen de movimientos desertores de la teología.

En ese sentido, se evidencian escritos desarrollados desde fines del siglo XV hasta finales del siglo XVIII, cuya temática comprende instrucciones a ejecutar los exorcistas en personas poseídas de ideas diabólicas, manuales contra la brujería, magia y demonologías; relatos aniquiladores e inquisitoriales, entre otras producciones contrarias a la heterodoxia expresa (Lobato, San José, & Vega, 2016).

En mencionado periodo se registra una producción literaria perteneciente a diferentes géneros que articula lo mágico con hechos objetivos, exponiendo personajes de la realidad histórica, lo cual, implicó considerar en la trama la participación de las brujas y hechiceras, cuya figura sobrenatural incitó a la realización de una gama de escritos encaminados a explicar la magnitud de gravedad de cada pecado cometido, la presencia demoníaca manifestada en su ser, su génesis, entre otros aspectos característicos que revelan diversos acontecimientos del contexto de la época.

Por tanto, en el transcurso del siglo XV y XVII, se registran diversos relatos fundamentados en las perspectivas que postulaba el Renacimiento como el Barroco entorno a una filosofía mágica del mundo, sin prescindir de los acontecimientos propios de la época, destacando la persecución constante a mujeres que desarrollaban la baja magia o acto diabólico, lo cual, ocasionó la difusión de artificios, nigromancia, pactos demoníacos, práctica de la quiromancia, rituales diabólicos, entre otras manifestaciones relacionadas a hechos oscuros, sobrenaturales y mágicos, cuya ideología se revela contra el cristianismo imperante de la época y la restricción al libre pensamiento literario.

Asimismo, el personaje de las brujas surge de la evolución del rol desarrollado por las hechiceras, pues se incorpora un elemento diferenciador en su actividad, destacando el pacto establecido con el demonio, los rituales diabólicos, conjuros maléficos, entre otros hechos que alcanzaron gran auge posterior al acontecimiento del cristianismo, lo cual, desembocó en la imposición de castigos por herejías y práctica de cultos paganos. Cabe resaltar que, desde la Edad Media se evidenció un listado de libros con temáticas enfocadas en la magia como en el misterio, cuya autoría se asigna a brujas (os), sin embargo, su difusión se realizó por los monjes pese a constituir un delito condenado por la iglesia.

En ese sentido, el surgimiento de relatos que plasman prácticas esotéricas concierne a los diferentes enigmas de la existencia de la naturaleza humana en el planeta, cuya búsqueda de respuestas consistentes aún constituyen un misterio no revelado expresamente en el cristianismo, por tanto, las artes demoníacas, brujería como magia persisten por la presencia de estratos sociales orientados al desarrollo de cultos paganos, los cuales, desafían la ideología oponente.

Diversos movimientos literarios en especial el modernismo profesan un pensamiento enfocado a exponer relatos que recrean nuevos mundos alternativos a la realidad, cuya ideología de los escritores se opone al racionalismo como al sistema burgués procedente del capitalismo, por tanto, la ficción constituirá un elemento clave en la creación de un escenario diferente a la historia vivida, además la magia, ambientes surreales, recuerdos, estado onírico, fantasía, imaginación, etc., permitirán en conjunto analizar aspectos negativos registrados en la realidad, es decir, se avoca por lo terrorífico, demonología, brujería, entre otros, siendo considerados por muchos autores de Latinoamérica como García Márquez, José Fuenmayor, Julio Cortázar, etc. (Sales, 2014).

La transformación del mito generado acerca del rol de las brujas en la sociedad, permitió la construcción de un personaje literario de profundo análisis, cuyo paradigma se ha modificado en el transcurso de los años, es decir, se cambió su personificación de ente maléfico evidenciado en los cuentos tradicionales a un arquetipo de menor aversión caracterizado por su agilidad y astucia en su actuar, lo cual, ha propiciado su incursión en la literatura infantil (Fernández, 2015).

Acorde con lo anterior, la brujería y nigromancia en la literatura occidental constituye un tópico con mayor énfasis desde el modernismo por el predominio de una corriente ideológica marcada por la libertad de pensamiento y la preferencia por la representación simbólica de una realidad subjetiva, es decir, la tendencia por la literatura fantástica ha propiciado la integración de personajes que realizan magia, brujería, cultos demoníacos, entre otras actividades oscuras, cuyas cualidades o atributos se derivan de diversas perspectivas sociales.

 

Acerca del autor

DSC08365Originario de Lambayaque, Perú es Magíster en proyectos de inversión, economista, escritor, ensayista, investigador, conferencista y ambientalista. Es miembro de honor a nivel mundial de la Asociación de Escritores y Artistas del Orbe (AEADO).

Actualmente cursa el doctorado en Ciencias Ambientales en la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo (UNPRG) de Lambayeque. Es Director Académico del Grupo Educativo Capacítate Perú. Fundador de los proyectos y organizaciones ambientalistas y culturales: Fytoplanet, H2fogp, Ciencia Libre Lambayeque, Cazas Plant y MatePerú.

El presente año obtuvo el 2° puesto en ensayo literario del concurso internacional “La chalina roja”. Ha publicado los libros Los viajes de Pierre (2020) y Sobrenatural (2018). También es Director General del proyecto de literatura ambiental Compartir Verde (2019) y fue el director de la revista en versión física Magazine Económico (2003 – 2004), también ha participado en diversas antologías y revistas a nivel nacional e internacional.

Ha ganado los premios nacionales: Aliados por la Educación (2019) con el proyecto Ciencia Libre Lambayeque, Premio Nacional de la Cultura del Agua (2016), Premio Nacional Ambiental “Antonio Brack Egg 2015 y consiguió el 2° puesto de forma consecutiva en el Premio Nacional de la Cultura del Agua (2017 y 2018) con el proyecto Cazas Plant y el 3° puesto a nivel nacional con el proyecto Fytoplanet.

Además, la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo (UNPRG) le rindió reconocimiento y fue condecorado con los “Laureles Educativos” por el Colegio de Profesores de Lima Metropolitana (2018 y 2019). También, fue condecorado por el Círculo de Periodistas de Radio y Televisión (2017) y tuvo reconocimiento de la Fundación Romero por la asesoría en planes de negocios con emprendimiento en el concurso nacional “Para quitarse el sombrero” (2014).