Siempre es un buen momento para un cuento, y el día de hoy Ronnie Camacho nos escribe desde Matamoros, Tamaulipas uno que seguramente leerás una y otra vez.

Texto: Ronnie Camacho.
Imagen: Said Sebastián Camacho Barrón.

Como siempre es una hermosa noche, las estrellas brillan, la luna llena abarca un gran cacho del cielo y yo muy confiado, me acerco a la puerta de la cafetería donde mi novia trabaja.

Apenas la abro, soy recibido por el exuberante aroma de las tortillas de harina y el café recién hecho, otrora aquello despertaba mi hambre, pero ahora lo único que logra es hacer retorcer mi estómago del asco.

Mi novia, la única razón por la entré a este cochino lugar, se encuentra atendiendo el negocio detrás de la barra.

―¡Amor ya llegaste! ―sus ojos  se iluminan al verme.

―Hola hermosa ―camino hacia la barra y sobre esta, nuestros rostros se acercan hasta fusionarse en un beso.

―¡Ya párenle tortolitos, guárdense algo pá más tarde, órale que se queman mis chilaquiles ―son algunos de los comentarios burlones que nos sueltan varios de los comensales habituales.

 ―Ya voy, ya voy ― responde mi novia a sabiendas que es un juego ―.Oye sé que planeaste algo para hoy, pero, ¿Puede esperar un par de horas?, es que papá salió y me dejó encargada de cerrar ―nerviosa mira hacia el suelo a la par que entre sus manos, estruja un viejo trapo con el seca los platos después de lavarlos.

―Por supuesto, tenemos todo el tiempo del mundo ― como me odio por decir eso.

Gracias guapo ―me sonríe antes de volver al trabajo.

Mientras la observo ir y venir de un lado a otro, no evito repasar en mi mente todos los defectos que le he encontrado, como sus ojos de tamaño desigual, ese grotesco lunar carnoso sobre su labio superior y su voz tan chillona que ya me tiene harto.

A veces me pregunto, si después de tanto tiempo ella hará lo mismo, ¿También tratará de encontrar todos los defectos que en su día el amor impidió que viéramos?

Por casi dos horas espero que termine y mientras lo hago, veo un rato el futbol en una vieja televisión que hay enclavada en la pared, charlo con otro cliente y me tomo un café.

Perdón por hacerte esperar ―dice exhausta.

―No te preocupes ―yo sonrió de oreja a oreja.

―Ya nada más déjame apago las luces y cierro las puertas para que nos vayamos ―promete.

―Claro.

Ella comienza con su última labor cuando de pronto, escuchamos el sonido de la puerta abrirse a nuestras espaldas.

Un hombre ha entrado a la cafetería, luce nervioso, no aparta la mano del bolsillo derecho de su pantalón y esconde su cara debajo de un sombrero y unas gafas de sol.

Con cuidado examina el lugar. antes de centrar su vista en nosotros.

―Ay señor, discúlpeme, pero ya cerramos ―mi novia se muestra apenada.

Sin mediar palabra y con paso tembloroso, el hombre se da la vuelta, pero no para marcharse, en lugar de eso cierra la puerta de la entrada con candado y se aproxima a la barra.

―Dame todo el dinero ―dice tan rápido que apenas y se le entiende.

―¿Cómo? ―pregunta mi novia con una sonrisa nerviosa.

―Ya me escuchaste, ¡Que me des todo el dinero! ―rápidamente desenfunda una pistola y le apunta a la cara.

Al ver el arma ella grita aterrada y el ladrón que de por sí ya luce nervioso desde que entró, también se asusta y aprieta el gatillo.

Una bala sale disparada y los sesos de mi novia se estampan contra la pared, antes de que esta caiga muerta al suelo.

―¡Asesino! ―la ira me invade al presenciar aquello  y trato de abalanzarme sobre él.

No logro mucho, pues penas me ve levantarme de mi asiento, apunta en mi dirección y también me fulmina de tres disparos en el pecho.

Cual colilla de cigarro me desplomo y mientras la penumbra se apodera de mi visión, observo como el ladrón quita el seguro de la puerta y sale corriendo.

Un frío acalambrado me abraza y siento como me hundo en la profundidad de la nada, hasta que de pronto, algo sucede, una tenue luz comienza a atravesar la oscuridad que tapiza mis ojos.

A cada segundo está se agranda y pronto alcanzo a distinguir que aquella luminiscencia, proviene de la poderosa luna llena que impera en el cielo.

Una vez más me encuentro frente a la entrada de la cafetería y aún en contra de todos mis deseos, vuelvo a abrir la puerta.

―¡Amor ya llegaste! ―otra vez los ojos de mi novia  se iluminan al verme.

―Hola hermosa ―nuevamente me acerco a la barra, nuestros rostros se funden en un apasionado beso y los comensales se mofan de nosotros.

―Ya voy, ya voy ―ella les sigue el juego―.Oye sé que planeaste algo para hoy, pero, ¿Puede esperar un par de horas?, es que papá salió y me dejó encargada de cerrar ―estoy cansado de esto.

―Por supuesto, tenemos todo el tiempo del mundo ―¿Por qué no me  fui cuando pude?.

―Gracias guapo ― y ella regresa al trabajo.

Mientras la espero, vuelvo a ver el partido, como siempre el Cruz Azul perdió, tengo la misma trillada conversación con el otro comensal y me bebo un repugnante café.

―Perdón por hacerte esperar .

―No te preocupes ―mientras mi rostro sonríe, yo lloro por dentro.

―Ya nada más déjame apago las luces y cierro las puertas para que nos vayamos ―jura.

―Claro.

A la par que mi novia comienza a apagar las luces, el característico sonido de la puerta abriéndose se escucha.

Igual que siempre el ladrón entra, exige el dinero, ella grita, de un tiro la silencia y mientras yo trato de vengarla, me mata también.

Otra vez la oscuridad se apropia de mis ojos, el frío me abraza y la nada me absorbe, hasta que la luz de la luna vuelve a hacer su aparición. Ya he vivido esto más de cien veces y lo seguiré haciendo, pues este, es el destino que le depara a las almas que murieron de una forma tan abrupta como yo, estamos condenados a repetir nuestra muerte, hasta el fin de los tiempos… aquí voy de nuevo.

Acerca del autor

Ronnie Camacho escritor originario de Matamoros, Tamaulipas titulado en la carrera de Comercio Internacional y Aduanas, ha publicado dos novelas: Las Crónicas Del Quinto Sol 1: El Campeón De Xólotl (Amazon) y Carlos Navarro y El Aprendiz Del Diablo (Pathbooks).

Ha participado en cuatro  antologías: Taller Alquimia De Palabras: Antología De Cuentos y Relatos (Amazon), Cuentos Cortos Para Noches Largas (Editorial Kaus), Zona De Cuentos (Editorial Kaus) y Horas de Extravío (Editorial Awen).

Varios de sus cuentos han sido publicados en diversas revistas y blogs nacionales e internacionales como: El Narratorio,  La Gualdra, Katabasis, Perro Negro de la Calle, Poetómanos, Polisemia, Editorial Elementum, Revista Literaria Pluma, Teoría Omicrom.

Acerca de la imagen

Said Sebastián Camacho Barrón cursa el séptimo semestre de la Licenciatura De Diseño Gráfico en la Universidad Autónoma Del Noroeste, además de diseñar la ilustración para este cuento, también fue el responsable de diseñar la portada de la novela Las Crónicas Del Quinto Sol 1: El Campeón De Xólotl (Amazon).