Fidel Kevin Flores Benitez, nos escribe desde Zacoalco de Torres, Jalisco un interesante comentario sobre la llamada primera novela moderna hispanoamericana.

El Periquillo Sarniento de El Pensador: Capítulo IV, tomo IV (1842, año en el que salió el IV tomo)

Después de todo, yo estoy encantado con esta bella providencia de que estén fijadas las leyes en los lugares más públicos de la ciudad. A fe que nadie podrá alegar ignorancia de la ley que lo favorece o de la que lo condena. Desde pequeñitos sabrán de memoria los muchachos el código de tu tierra; y no que en la mía parece que son las leyes unos arcanos, cuyo descubrimiento está reservado para
5 los juristas, y de esta ignorancia se saben valer los malos abogados con frecuencia para aturdir, enredar y pelar a los pobres litigantes. Y no pienses que esta ignorancia de las leyes depende del capricho de los legisladores, sino de la indolencia de los pueblos y de la turbamulta de los autores que se han metido a interpretarlas, y algunos tan larga y fastidiosamente que, para explicar o confundir lo determinado sobre una materia, verbigracia sobre el divorcio, han escrito diez librotes en folio,
10 tamañotes, amigo, tamañotes, de modo que sólo verlos por encima quitan las ganas de abrirlos. (336)

Comentario

Localización

El párrafo anterior se trata, pues de un fragmento de la primera novela moderna hispanoamericana, es decir, El Periquillo Sarniento (1816). Hasta que se conoció la entrega inicial de esta obra, las novelas, llamadas también «historias fingidas», estaban prohibidas en América. Infortunadamente, no había un verdadero mercado lector en Latinoamérica y los dueños de las imprentas eran clérigos que estaban en el poder, tal como lo argumenta Rosa Beltrán en el prólogo de El Periquillo Sarniento:  

El monopolio de los impresores españoles era todopoderoso e impenetrable, los costos de edición eran altísimos, las grandes imprentas estaban al servicio del clero y las pequeñas imprentas eran vigiladas por los censores. Todo eso impedía incluso la publicación clandestina de El Periquillo Sarniento. (6)

La aparición de la obra picaresca de José Joaquín Fernández de Lizardi, otorgó a México una identidad, por ende, el mérito de ser la cuna de la pujante novelística de América Latina. Asimismo, la novela de Lizardi, recogió y adaptó las características de la literatura picaresca española (narrador en primera persona, autor-personaje y el comportamiento de algunos personajes para descubrir su clase social).

Así pues, El Periquillo, tuvo en el momento de su aparición una misión específica: fungir como instrumento educativo, antes de divertir, educar y poder crear conciencia en la sociedad. El Pensador, en desacuerdo con la época, tenía una pasión por las reformas, ya fueran políticas o sociales, en donde empleaba el folleto o sus «historias fingidas» (El Periquillo es una de ellas), como forma literaria para poder difundir sus ideas hacia el mal gobierno.

El texto que comentaré, pertenece, precisamente al capítulo IV del tomo IV, donde el Periquillo se encuentra perdido en una isla de Europa y dialoga con el chino, el encargado de dicha isla, acerca de cómo funcionan las leyes en México y en la isla en donde se encontraba el Periquillo para hacer diferencias de las legislaciones de sus respectivas topografías.

Tema

El fragmento propuesto, narra las sobreinterpretaciones que puede tener la gente hacia las leyes. Su tema es la reservada legislación para el pueblo y estudiada solo por los alumnos de las leyes, es decir, para los juristas, quienes analizan la jurisprudencia y la torrente importancia que éstas tienen. Asimismo, el abuso de poder por parte de los abogados en México: Y de esta ignorancia se saben valer los malos abogados con frecuencia para aturdir, enredar y pelar a los pobres litigantes. (336)

Estructura

Como el párrafo se trata del fragmento de una novela, la prosa que emplea Lizardi, es narrativa. Solo se hallan palabras que ya no son tan comunes en el español contemporáneo; ya que el lenguaje que utiliza El Pensador, es propio de la época. Obsérvense, por ejemplo, las acepciones que están marcadas de color negro al principio del párrafo. Así pues, es fundamental buscar dichas palabras para entender el párrafo propuesto.

Se pueden distinguir dos partes en el fragmento del Capítulo IV, tomo IV: las sobreinterpretaciones del pueblo y los abusos de poder por parte de los juristas.

Análisis

El párrafo ya mencionado, es relevante, pues El Pensador se propone de antemano a encaminar la presentación del abuso de poder de la política mexicana, así como la ignorancia de las personas, en los que marca las diferencias de las clases sociales por una parte y por otra, la exposición de la ineficiencia de la política, marcada por la corrupción de sus dirigentes.  

Las palabras clave que utiliza el autor son: arcanos, juristas, litigantes, indolencia turbamulta y verbigracia; todas las acepciones encaminadas a insultos para la sociedad y palabras técnicas para estudiantes de las leyes o de los que ya ejercen dicha profesión.

Jefferson Rea Spell escribe sobre la política que criticaba Lizardi en su prólogo:

Entre la publicidad de temas, El Periquillo Sarniento no deja de figurar el de las leyes, en las que, particularmente las notariales, su autor estaba más que versado. Las leyes permitían el mayorazgo y otras vinculaciones de bienes, ciertas leyes referentes a los aprendices. A pesar de sus disertaciones morales y de su propaganda, la historia central de El Periquillo ha dado a la novela, como lo atestiguan muchas reimpresiones, de no poca aceptación. (10)

Beltrán (cdt en Agustín Yáñez 8) ratifica que:

 «Pelado» es el gobernante que destruye privilegios, el que decreta impuestos nuevos, el que da la razón a los indios y a los pobres; «pelado», el obrero que recurre a la huelga, el campesino que reclama tierras, el sirviente que apela a los tribunales del trabajo o la replica al amo, aunque a todos asista la más clara justicia.

El Pensador preserva el interés a lo largo de la novela a través del retrato político y social que él hacía de la época. La polémica es otro factor que contribuye a mantener la tensión, pese al contraste de ambas situaciones que se proponen en este comentario, como de lo que se ha tratado a lo largo de este trabajo (lo político, tanto como lo social).

En el párrafo solicitado, El Pensador se refiere a la visión crítica de los hechos y aboga por la sociedad mexicana. De este modo, puede verse lo que verdaderamente le importaba al escritor, las posibilidades de participación del criollo de clase baja y clase media en la vida nacional. La pobreza del criollo marginado, reprimido, y desalentado, hace que tenga que sufrir más en la miseria. Lizardi ubica a el Periquillo en una clase media al principio, pero clase baja al paso de los capítulos.

 Finalmente, El Pensador pretende la depuración de la clase media en términos de moral, condición fundamental de fortalecimiento social y antecedente histórico en cualquiera de otras revoluciones.

Conclusión

El párrafo como el que utilicé al principio de este comentario, se ve el objetivo que tenía Lizardi de mejorar y dar a conocer lo controversial del país (México), por ejemplo, el abuso de poder. También, combatir la ignorancia, la decadencia y la rutina. Los detalles que da el autor reflejan la vida particularmente mexicana.

Referencias

Fernández de Lizardi, José Joaquín. El Periquillo Sarniento. Ciudad de México: Editorial Porrúa, 2007. Impreso.

Fernández de Lizardi, José Joaquín. El Periquillo Sarniento. México: Editores Mexicanos Unidos, 2013. Impreso.

Fernández de Lizardi, José Joaquín. “El Periquillo Sarniento”. Capítulo IV: El que nuestro Perico cuenta cómo fungió conde en la isla. Ciudad de México: Editorial Mexicanos Unidos, 2013. 336. Impreso.  

Fernández de Lizardi, José Joaquín. “El Periquillo Sarniento”. Prólogo. México: Editorial Mexicanos Unidos, 2013. 6-8. Impreso.

 Fernández de Lizardi, José Joaquín. “El Periquillo Sarniento”. Prólogo. Ciudad de México: Editorial Porrúa, 2007. 7-11. Impreso.