Hemos hablado ya del Tanka y, más adelante les hablaremos también del Haikú, ambas formas muy tradicionales de la poesía japonesa y, probablemente las más conocidas a nivel mundial. Existe hoy en día, la creencia de que en Japón no hay tal cosa como “la poesía moderna”, es decir que no se han roto los lazos con las formas tradicionales; sin embargo, a partir de 1868 (que es cuando inicia la era Meiji y es también cuando se abren nuevamente las fronteras del país del sol naciente) llegan las influencias occidentales que permiten un cambio en la forma que se experimentan las letras japonesas.

Como ya hemos visto con Soseki y Ogai, los letrados que tienen la oportunidad de ir al exterior, regresan a Japón empapados de idealismo y embriagados por el exotismo que brinda la cultura occidental, con sus personajes, sus bebidas, su comida y, por supuesto, sus ideas.

Hasta finales de la era feudal, las letras pertenecieron a aquellos que podían estudiar a los clásicos, pero es también en esos tiempo que las clases bajas comenzaron a crear nuevas formas artísticas que permearon en la forma que se vive la cultura japonesa hoy en día. Es así que durante los inicios de la era moderna, los poetas comienzan a experimentar no solo con las lengua, sino con sus temas. En estos años poetas como Akiko Yosano (precursora del feminismo y la poesía bélica en Japón) empiezan a hablar de temas sociales que aquejan a la población en general; las formas tradicionales dan paso a los sonetos y al verso libre, por supuesto adaptados a la lengua japonesa y su escritura.

Durante los primeros años de la era Meiji suenan nombres como los de Hakushu Kitahara, Sakutaro Hagiwara, Daigaku Horiguchi, Shinkichi Takahachi y Chuuya Nakahara, quienes empiezan por renovar al clásico haikú con temas no tan relacionados a la naturaleza o las estaciones; son también ellos quienes en su poesía comienzan a incluir este exotismo de lo desconocido, lo exuberante que observan en la vida diaria del occidental.

El día de hoy, como un preludio de otros textos relacionados a la poesía moderna japonesa, les recomendamos los siguientes poemas, en la traducción de Atsuko Tanabe (2010):

– Enamorado del enamoramiento (Sakutaro Hagiwara)

– Adiós de la madrugada (Shigeharu Nakano)

– Circo (Chuuya Nakahara)

– No te mueras (Akiko Yosano)

Los invitamos a leernos la siguiente semana, donde les estaremos hablando de Tanizaki y El elogio de la sombra.

Créditos: Susuki Kitsu