Al igual que existe la idea de que la poesía japonesa no va más allá del haikú y el tanka, en el teatro nos hemos quedado solo con el Kabuki y el Teatro Nō; sin embargo, a lo largo del tiempo han existido otras formas teatrales de las cuales también me gustaría platicarles y que, lamentablemente se cultivan cada vez menos. En fin, que el teatro del que deseo hablarles hoy, es uno de esos casos que ya se practica poco (recordemos que durante años, las artes estuvieron destinadas a grandes maestros y familias importantes que continuaban con esas tradiciones), pero que cuenta con amplia evolución.

El Jōruri es el antecesor del actual teatro de marionetas (el Bunraku), aunque ahora solo se le conoce como tal a la parte escrita del teatro Bunraku (la música, la narración y el arte de ser maestro de marionetas llevan denominación también), además hay un género musical que lleva el mismo nombre. El Jōruri nace, al igual que muchas artes japonesas, de los teatros andantes y espectáculos callejeros que se denominaban Kugutsu Mawashi y que usaban títeres, aunque de una calidad al parecer no muy buena, todo esto durante la época Heian o periodo de la corte.

Este teatro encuentra su época dorada en el famoso teatro Takemotoza, fundado por Takemono Gidayuu y continúa hasta las primeras obras de Monzaemon Chikamatsu, uno de los dramaturgos más famosos de Japón. El Jōruri se caracteriza por sus marionetas, pero también porque aquellos que se dedicaban a él, ya fueran escritores, músicos, narradores y titiriteros, eran tratados como maestros, cada uno se especializaba y era reconocido por su trabajo.  Los relatos utilizados eran casi siempre dramas de época, también comedias e historias que daban cuenta de situaciones con fines lúdicos.

Actualmente este arte se sigue practicando, aunque ya bajo el nombre de Bunraku. Cabe destacar que, al ser su antecesor, estas dos formas escénicas no tienen las mismas características; por lo anterior, dedicaremos algunas líneas al Bunraku en alguna otra columna.

Lamentablemente, al no ser una de las formas literarias más famosas, no hay tantas traducciones al español o inglés. Les recomiendo por ahora la obra de Monzaemon Chikamatsu, quien en su obra dibuja bastante bien el tipo de historias tradicionales que utilizaba el Jōruri, Los mantes sucicidas de Amijima y Los herederos de Soga son de mis favoritas.