A menudo, en mis primeras incursiones dentro de la literatura japonesa, me pasaba que los cierres de las novelas y cuentos no me parecían satisfactorios, esto de debía en mayor medida a esa tendencia a los finales abiertos. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta con el tiempo de que aquella tendencia cruzaba por todas las expresiones artísticas del Japón.

Hace pocos años también, tuve que darme cuenta de que en realidad todas aquellas obras estaban completas, con un final ideal. Ya lo decía Donald Keene (uno de mis japonistas favoritos), la irregularidad es una característica de la estética japonesa; es por esto y más, que me gustaría platicarles sobre varios de estos conceptos que para la visión occidental pueden no ser tan comunes, pero que podrían brindarnos un acercamiento más profundo a las obras que leemos.

Lo inacabado tiene que ver con lo irregular y con la apreciación de todo aquello que es imperfecto, pero que aún así esconde belleza. En japonés existe el término Fukinsei(不均整)que se refiere a lo asimetría o lo irregular y comúnmente es explicado por medio el ensō (円相), el círculo del Zen, que muchas veces se dibuja sin cerrarse y que en una de sus acepciones se interpreta como el vacío.

En literatura, ya lo he dicho al principio, podemos observar cómo el final se ve difuso, en muchas ocasiones parece no existir, pero está ahí, en lo imperfecto, pues para los ojos del japonés la belleza nunca es de bordes regulares. Otra de las manifestaciones de la imperfección está en los personajes, a quienes desde las primeras obras literarias se les ha pintado completamente humanos e imperfectos, ese es en realidad uno de los grandes temas de la literatura japonesa: la naturaleza imperfecta y efímera del ser.

Podemos observar cómo diversas obras, sin importar el tiempo, tienen este rasgo; por ahora vienen a mi mente Kokoro, de Natsume Soseki (ya la hemos comentado), que termina con la incertidumbre del viaje de nuestro protagonista o 1Q84 de Haruki Murakami, que finaliza dejándonos con preguntas sobre la existencia de otro mundo.

Espero, a través de otros apartados dedicados a la estética, abrir un pequeño camino para comprender la literatura japonesa tanto desde nuestra vista occidental, así como desde el propio corazón de Japón. Mientras tanto, observen aquellas obras que han leído, en busca de lo inacabado e imperfecto.