Por Julio Calderón

Mi mamá finge que mi padre
 es la nada comprimida;
 se ha logrado convencer
 de que mi origen
 no es distinto al de una abeja,
 una hormiga, un caracol
 una codorniz
 creados por la hembra y nada más.
 Es por eso que soy el rostro
 de mamá
 en mis manos crecen sus uñas
 mi risa muestra sus dientes
 su hipertensión es mi futuro
 No hay un solo rasgo de mi padre
 en este cuerpo
 o al menos eso creo
 ¿Cómo saberlo? La fotografía
 de su bigote se perdió hace tiempo
 en los cajones de esta casa
 nada hay salvo recuerdos
 nombres prohibidos, fechas inconexas
 y la pregunta de siempre:
 ¿Por qué tú mamá y tú comparten apellidos?
 Ya me aburrí de decir que no lo sé
 qué importa
 la paternidad no existe
 son las mamás
 García Márquez se equivocó
 voy a envejecer cuando mis hijos
 se parezcan a mí
 porque hoy en día yo soy
 mi madre
 sin importar mi barba
 ni mi carrera, ni mi desesperación
 soy lo que ella siempre quiso para sí misma
 pero que no obtuvo,
 ya que cuando nací
 decidió que todo ello
 sería solo para mí.