Cerramos esta semana de poesía y en esta ocasión compartimos un poema que nos envía Mariel Alejandra Fini desde Buenos Aires, Argentina.

Si pudiera poetizar, descolgaría
de la percha mi campera
sacaría todas las pelotitas
y la naftalina para ponérmela.
No me sentiría abrigada
ni confortable, pero me sacaría el peso
de los libros que arrastro
cada vez que intento
que salga un poema.

Mis poemas suenan a canción
de cuna mal cantada
huyen de casa a la noche
para bailar en la calle o en una discoteca
esperando que amanezca
para encerrarse en los matorrales de mi corazón.

Mis versos son un bizcochuelo
los devoraría para comprobar
que son dulces y te los regalaría
sólo para que pruebes
un buen plato. Están recién salidos
deja que el sabor de la naranja
los tome por entero
que como un metal oxidado corroa el gusto cítrico.

No conozco el sabor
de este poema tampoco
sé bien de dónde viene
intuyo que es una pulga
sale cada vez
que me enfrento a la hoja.
Moja sus patas
en tinta dibuja figuras
yo rozo mis dedos
llevo estos parásitos
conmigo para después
desplegar el poemario.

¿Soy un perro desbocado
que va al galope
sin que nada le importe
o lo encamine?
¿Será que nunca
sentí un ataque de verborragia?
¿Será que un verso
no tiene la extensión ni
la claridad de lo que quiero decir?
¿Es que no puedo o
no sale ?
¿Y cómo sé qué es
qué no es
cuando escribo?

Si mis versos tuvieran cuerpo
caminarían por las vigas del tren
rozarían con sus dedos los vagones
y se partirían la cabeza
con la velocidad.

Acerca de la autora

Mariel Alejandra Fini, nacida en 1991, en Quilmes. Es licenciada en Letras y ha publicado un libro de Poesía, Carnaval, por la editorial Alcion. Ha participado de las antologías de la editorial Dunken Navío sin amarras y Palabras emigradas. Hizo taller literario con Viajera Editorial y Osvaldo Bossi.