Seguimos de estreno, esta vez presentamos Ngola Nzinga una nueva columna dedicada a descubrir la literatura africana y su relación con diferentes expresiones culturales. Te invitamos a llegar al corazón de África a través de sus letras.

Mi África no es lo que piensas,
¿Por qué siempre las mismas caras?
¿Por qué siempre los mismos comentarios?
¿Por qué siempre las mismas historias?
Para escucharlos, mi África no sería más que sequías y hambrunas
Cuando los escuchamos, mi África no sería más que lucha y campos minados
– Tiken Jah Fakoly.[1]

¿Alguna vez has visto África con otros ojos? ¿A partir de lo que éste tiene que decir sobre sí mismo? Hasta hace poco, yo pensaba África a través de una mirada externa que desde fuera hizo de él un lugar árido, infortunado, carente de progreso, abandonado a su suerte. Pero este continente tan vasto, tan impresionantemente diverso, es en realidad mucho más que eso: una riqueza lingüística con aproximadamente 2,000 lenguas originarias como el bambara en Malí y el wólof en Senegal; una riqueza natural con gran número de recursos minerales y casi el 24% de las tierras cultivables del planeta; una riqueza cultural donde conviven más de 3,000 tribus; una riqueza histórica con la universidad más antigua del mundo todavía operando en Túnez, la Universidad Al Qarawiyyin, fundada en el 859 por una mujer musulmana, Fatima al-Fihri, 200 años antes de la primera universidad europea en Bolonia. El África, ese universo desconocido e ignorado que sin embargo está presente en nuestra música, en nuestras danzas, en nuestras letras, en nuestro movimiento, en nuestros ritmos y en nuestro sabor. Parte de lo que somos no puede explicarse, ni entenderse, sin África. Porque su influjo, a pesar de no resultar evidente a simple vista, permea nuestra sangre.

Entonces, ¿por qué no somos capaces de nombrar a más de dos poetas y músicos africanos? ¿Por qué seguimos sin voltear a ver todo un continente tan variado cuyas manifestaciones se imbrican con las nuestras? Tras hacerme estas preguntas cientos de veces reparé en la urgente necesidad de hacer visible el África como foco de civilización y cultura a partir de su propio sentido. Que era momento de leer y escuchar lo que África tiene que decir desde su realidad misma, desde sus experiencias y testimonios. Y de este modo, al acercarme poco a poco a un mundo completamente ajeno, me topé con personas ansiosas por mostrarnos, a través de su arte, lo que para ellas significa ser africano más allá de las catástrofes tan bien conocidas por nosotros. Así, retumban las palabras de Jason Nkwain, poeta camerunés, quien en su poema oral Have you ever seen an African dance? (2015) retoma algunos de los prejuicios contra su gente que han inundado el discurso occidental:

Dicen que bailamos como ríos, las manos fluyen hacia el norte como el Nilo
como si los desiertos no nos rodearan.

Ellos dicen que nos movemos muy dinámico para estar desorganizados,
demasiado potente para ser indefensos,
demasiado animoso para ser momias,
demasiado enérgico para pasar hambre.
Que las estaciones no pasan cuando la sequía nos mete en la cama por la noche
y el hambre, como gallos, cacarea el vacío en nuestras mañanas.
Ellos preguntan
¿cómo pudieron sonar los xilófonos secos sinfonías tan ricas?
¿Y por qué hay tanta vida en ese planeta estéril?

¿Cómo responde un hombre a tales preguntas? ¿Cómo insufla la verdad al ignorante?
Yo respondo con esta simple pregunta.

¿Alguna vez has visto una danza africana?
¿Alguna vez has sentido la música poseer miembro a miembro?
Como si hubiera ángeles teniendo un banquete en el cuerpo,
movimientos espirituales que paralizan cada vértebra.[2]

La réplica de Nkwain es emotiva y revela además su firme empeño de reivindicar África ante los ojos del mundo. Dicha constante, descubierta en mi incursión por el continente, motiva a un contraste entre culturas, la occidental y la africana (la “civilización” frente a la “barbarie”), en la que por primera vez el África no resulta vencido: Nkwain habla sobre su música y sus bailes de tal manera que, a pesar de no atenerse a los cánones dictados por Europa, es posible apreciar su propia belleza.   

¿Alguna vez has visto una danza africana?
¿Alguna vez te has sentado asombrado y has visto al ritmo tomar vuelo en la mente como cohetes?
Una orquesta completa tocando y combinándose en sincronía
Olvidando que este hombre no sabe piano,
no sabe de violines que complementan la viola,
violonchelos y contrabajos.
Ni sabe de instrumentos de viento de madera y latón,
o partituras. Todo lo que él sabe es ritmo,
cómo compone sinfonías con cada movimiento,
ese ritmo crudo, puro y sin dominar que provoca que sus pies golpeen firmemente el suelo.

Además, Tiken Jah Fakoly, cantante procedente de Costa de Marfil, expresa también un reclamo a esa idea preconcebida del continente que ha hecho de él la cara de la pobreza y la marginación. Así, en su canción Viens voir (2007) incita a conocer la otra África, su África, aquella que nos ha sido vetada por una concepción eurocentrista sobre el continente que lo ha borrado de la historia y que sólo nos ha mostrado de él la miseria, el hambre y las guerras. En sus letras Tiken denuncia la invisibilización que nos ha hecho creer que todo lo importante sucede en Occidente; que nos motiva a mirar África sólo como una vasta geografía que por años ha sido lugar de caza, yacimiento de minerales para enriquecerse y fuente de esclavitud:

Mi África no es lo que piensas,
ni una palabra sobre la historia de este continente
sobre las civilizaciones y las riquezas de la antigüedad.
Sin palabras sobre el significado de los valores,
gente que te da la bienvenida
con la mano sobre el corazón.
Venga a ver, tú que hablas sin saber.[3]

Por tanto, es necesario (re)conocer África como vertiente de historia, fuente de conocimiento y cuna de culturas. Te invito a llegar al corazón de África (cruzando el océano, mirando a los ojos un universo gigantesco) a través de una entrada a su mundo constituida por sus letras.


[1] Traducción propia de un fragmento de su canción “Viens voir” (2007).

[2] Traducción propia.

[3] Traducción propia. Para escuchar la canción completa en su idioma original: https://www.youtube.com/watch?v=1kYB0bySKQo