Continuamos la semana con un poema que nos comparte Graciela Cecilia Enriquez desde Argentina.

El mundo está allí afuera
El espacio verde corre
sin descansar.
Las flores se reproducen
y el cielo es más azul.

Veo que, a pesar de
mi obediencia,
nunca podré salir de acá.

Entonces, como un relámpago
con un gran suspiro
no lo pienso ni un minuto.

Escapo.

Sí, escapo hacia ese mundo,
aquel del que hablan,
aquel del que murmuran
al que no puedo ir ni pisar.

“HUYO. HUYO SIN MIRAR ATRAS”.

Veo como bandadas de pájaros vuelan
en un instante por el cielo.
Luego, al observar a mi alrededor
la naturaleza huele bien.

Nadie sabe que huía, a
nadie le importa de mí.

Cuando continúo caminando
sin parar, sin mirar hacia atrás,
me doy cuenta
de que sigo sola,
tan sola como siempre,
como allí adentro
con otras personas.
locas, tan locas como yo,
encerrada con ellos,
mientras que, aquí afuera,
estoy sola,
completamente sola.
No hay nadie que camine por este lugar.
Pero también sé que,
por fin,
soy libre…

Me acurruco en este banco de la plaza
y el enemigo, tan invisible
como este mundo,
llega a mí.
Como un ensueño
me quedo dormida
en esta plaza a cielo abierto
pero libre… tan libre como los pájaros.