La muerte se encuentra en donde menos lo imaginamos, y esta vez Carmelo Urso nos comparte tres interesantes minificciones desde Venezuela.

La Muerte late en el largo cuchillo de cocina. Y la mosca lo sabe. Por eso, después de posarse sobre el afilado metal del utensilio, lame un sabroso resto de jamón ibérico y huye volando, con prisa.

Vuela lejos, justo antes de que el marido, en un ataque de celos, tome el cuchillo y mate a su mujer, en una casa de la ciudad de Algeciras.

ა   ა   ა   ა   ა   ა

La cocinera del geriátrico de Essem prepara la ensalada. De pronto, los dolores abdominales que le han molestado durante la última semana se intensifican. Va con urgencia al baño. Allí pasa largo rato, lamentándose.

La Muerte late en la ensalada. Y la mosca lo sabe. Por eso, luego de caminar sobre las hojas de lechuga y las rodajas de tomate, huye lejos, volando.

Días después, nueve ancianos del geriátrico de Essem mueren de salmonella, en un hospital cercano.

ა   ა   ა   ა   ა   ა

La Muerte late en el excremento de una vaca, en cierta granja de Ghaz. Y la mosca lo sabe. Por eso, después de degustar la hez, huye lejos, volando.

El viejo granjero camina hacia el establo y pisa la bosta: resbala, cae, se desnuca. Fallece rápido, sin dolor, después de haber criado a 7 hermosas hijas.

Menospreciamos a la mosca. Y hacemos mal. Nadie como ella para saber por dónde ronda la Parca. Y eso la hace muy sabia. Pues la mosca, al igual que el Ángel de la Muerte, tiene dos eficaces alas para volar.

Acerca del autor

Carmelo Urso es un escritor, periodista y docente venezolano nacido en 1969. Más de 160 relatos suyos han sido reconocidos en concursos nacionales e internacionales. En 2017, su libro La Bendición de Simurgh ganó el Premio Nacional de Literatura “Stefanía Mosca” (Venezuela). Es director de la Academia Urso, Escuela de Escritura Creativa.