Comenzamos la semana con un bello poema que José Luis García Herrera nos comparte desde España.

Al pueblo maya de Pac Chén

En la espesura, en el verdor de la selva,
en el agua que recoge los cielos antiguos,
brillan las sonrisas de los hombres
apegados a la tierra, arraigados a ella
como las raíces del chechén y del chacáh*,
herederos de una ley que pervive en la sangre
y permanece en la carne a través de los siglos.
Para la vida, para vivirla, solo se precisa
la ilusión de afrontar el día de mañana,
extraer de la tierra solo lo necesario,
disfrutar del sol y contemplar
el paso del tiempo sobre un océano blanco.
La naturaleza es madre y es reina.
De ella aprenden
todo lo que yo he olvidado. Para ella
viven cumpliendo el ciclo de la muerte
que perpetua la vida.
En la espesura, en el verdor de la selva,
contemplo sus chozas de ramas y de palmas,
sus pequeños campos de maíz,
los vestidos blancos de las mujeres,
los nudos de las cuerdas que los unen
a las raíces profundas de la tierra.
Dentro de sus casas no existe la tristeza.
Fuera de ellas se percibe una belleza
que no se ve y está en todas partes.
Esa belleza invisible, oculta como un cenote,
guarda los misterios de la vida: como el corazón que late bajo el pecho.

Acerca del autor

José Luis García Herrera (Barcelona, España), 1964. Poeta, narrador y crítico literario. Miembro del grupo cultural Versikalia. Fundador de los premios literarios “Ciutat de Sant Andreu de la Barca”. Ha publicado 24 libros de poesía.