Incluso hoy puedo recordar los primeros mangas que leí. Estaba en la preparatoria y un amigo mío solía recomendarme obras que él mismo ya había leído; por supuesto, en algún momento tracé mi propio camino en este mundo de la narrativa gráfica y encontré mis propios gustos, mismos que han permeado mi forma de ver el mundo, aunque eso es tema para la entrada que dedicaremos al manga.

Siendo sincera, pocas veces me preocupo por revisar a fondo la vida de los autores, porque me gusta pensar que su obra habla por ellos. Aún así, no es un secreto que el mundo del manga ha sido y sigue siendo territorio masculino en muchos de sus géneros y yo lo noté rápidamente, pues la mayoría de las cosas que leía (principalmente mangas de aventura, peleas, deportes, terror) eran escritas por hombres.

Hay una gran diferencia entre aquellos géneros que el grupo masculino no se atreve a tocar, debido a diversos prejuicios, como pasa con el Yaoi (historias de amor entre hombres) y, aquellos géneros que les parecen propios y por ello impiden la entrada de las mujeres. El problema se ha destapado recientemente con escándalos sobre acoso, mismos que han sido encubiertos por los editores o compañeros mangakas (así se les llama a los creadores de manga), pues más que grupos editoriales, estas revistas preponderantemente masculinas han fungido como clubes excluyentes. En algunas revistas apenas y hay personal femenino dentro de algunos géneros, contando editores, asistentes, etc.

La demografía Shonen (lit. hombre joven), por ejemplo, cuenta con pocas obras femeninas y las grandes editoriales que poseen las revistas con mayor éxito dentro del género están plagadas de restricciones que acaban por desanimar a las mujeres que están interesadas en publicarse; aunque existen algunas excepciones, como Koyoharu Gotouge, autora de la famosa obra Kimetsu no Yaiba o Posuka Demizu, dibujante de Yakusoku no Neverland, ambas obras publicadas en la impenetrable Weekly Shonen JUMP.

Algunas autoras, como la famosa Hiromu Arakawa, que decidieron incursionar en el género de aventuras/peleas, buscaron su camino fuera de las dos grandes caras del manga en Japón, publicándose en revistas menos famosas y sus obras han sido tan fantásticas que lograron convertirse en clásicos del manga en todo el mundo. Pensando justamente en Arakawa, quien ahora funge como dibujante de la obra Arslan Senki (y quien me parece la creadora de muchos de los mejores personajes femeninos en la historia del manga), decidí hablarles de 3 autoras de manga cuyas obras han logrado resaltar dentro de diversos géneros:

  1. Shinobu Ohtaka (Magi)

Shinobu es creadora de una de mis historias favoritas: Magi. El manga comenzó su publicación en 2009 y finalizó en el año 2017; Magi relata las aventuras de Aladdin, un niño capaz de manipular la energía del mundo (el Rukh) y de Alibaba, un joven que desea el poder conferido por las mazmorras, edificaciones donde yacen tesoros y que otorga poderes a quien logre convencer al genio dentro de ella y salir con vida.

Claro que mi resumen no le hace justicia a la obra, porque además de contar con un gran atractivo narrativo, tiene personajes que se quedan en la mente del lector. Muchos de estos personajes nacen como referencia directa a Las mil y una noches y otros se construyen en torno a mitologías de oriente antiguo; así que si les gustan las peleas épicas, las armaduras, la magia, la mitología y las buenas historias, pueden ir a leer Magi.

  • Yuki Urushibara (Mushi-shi)

Cada que me piden recomendaciones de manga hay un título que no puede faltar: Mushi-shi, una obra que tuvo sus idas y venidas desde 1999 hasta 2008, año de su finalización.

Mushi-shi es ese tipo de manga que te deja con un extraño sabor de boca, tiene un aire de misterio, melancolía y a veces tristeza. La historia se cuenta en capítulos independientes, que lo único que tienen en común es el protagonista, llamado Ginko y, la presencia de unas criaturas que moran entre nuestro mundo y el otro mundo, los mushis. Es un manga que brinda tranquilidad y a veces te inquieta con los sucesos extraordinarios causados por los mushis; recuerdo especialmente un capítulo en que los mushis que viven en las caracolas de mar se meten en tus oídos y te dejan mudo.

Si quieren un manga que los acerque al espíritu contemplativo de Japón, que los transporte a los boques y las costas, pero que también les cause un poco de terror, no pueden perderse este título.

  • Ai Yazawa (Parakiss)

Ai se dedica principalmente al género Josei (para mujeres adultas) y sé que es famosa por NANA, su obra inconclusa que tantas lágrimas nos ha hecho derramar, pero yo la conocí por Paradise Kiss e incluso hoy es la obra “romántica” que mejor guardo en mi corazón.

Entiendo que el género de romance ha sido siempre considerado territorio femenino, pero hay obras que se salen del molde y resaltan gratamente, ese es el caso de Parakiss. El manga gira en torno a una chica cuya vida de perfección termina por cansarle y decide cambiar su camino cuando un extraño le pregunta si quiere ser modelo. Los eventos pronto pasan a narrar las vivencias de los miembros del atelier que confecciona prendas para que la protagonista modele. Lo que más me gusta es la forma en que la autora describe la rebeldía característica de la época del rock, las situaciones de pareja (que van más allá de tomarse la mano y salir por un café) y las desilusiones inevitables de la vida. Entonces, si quieren una historia de romance más realista, pueden leer Paradise Kiss.

Claro que hay otras mujeres mangakas, pero estas tres marcaron mi forma de ver el mundo del manga, porque han creado historias completamente distintas entre sí, pero todas simplemente maravillosas. Si quieren leer a otras mujeres que hagan manga, les dejo esta pequeña lista de nombres junto con alguna de sus obras que me parezca buena:

  • Katsura Hoshino (D-Gray Man)
  • Kazue Katou (Ao no exorcist)
  • Akira Amano (Katekyo Hitman REBORN)
  • Natsume Ono (Acca-13)
  • Jun Muchizuki (Pandora hearts)
  • Chika Umino (Sangatsu no lion)

Imagen: Shinobu Ohtaka, Magi (2009-2017). Shogakukan.