La música también inspira poesía, y el día de hoy Badrock Hisler nos comparte dos interesantes poemas.

El día desaparece

La ciudad se forma al abrir los ojos
y al cerrarlos desaparece junto con
sus calles, su cielo y su luz.

Volvemos a la oscuridad que se desborda por los
parpados cerrados,
por las cañerías de nuestra propia alma.

Corremos sin vista tras las sombras que son posos donde sin
pensarlo caemos.

Se lee el ruido, escuchamos las imágenes,
tocamos la nada, transpiramos lluvia
y al nombrar el aire lo bebemos.

Regreso por los pasajes que puso el campo,
por las guaridas de la mente donde
una puerta sin llave me deja prisionero
en mí mismo, salgo y entro en tus ojos en tu
vida que brota en terraza de mí ser.

Te oigo llegar y quito todos los seguros y las trampas que
alguna vez le puse al amor.

Sale la claridad y al decirla amanece,
sonido que vuelve todo visible
y en un instante nos transporta al silencio, la
hierba crece, cerca de esos patios cuarteados.

Y en ese jardín de letras corto tu nombre,
invoco tu presencia y te formas en mi mente y aquí
mismo vives y plantas semillas que algún día crecerán.

Kurt Cobain

Naciste en un bosque llamado a verdeen que se 
quemaba por la niebla eterna, el primer
rugido de tu voz reventó las neuronas
de la curandera, creciste con lobos invernales en
la depresión del frio total, aprendiste a
tocar el piano con el sonido de la lluvia
y el trueno oxidado de una tormenta árida, tus
padres se astillaron en una relación
perversa que volvía a hacerse polvo,
pusieron una frontera llamada divorcio, los odiabas
a ambos por dejarte en la soledad
marginal del océano engrandecido,
te dieron Ritalin antes de tener conciencia, tus amigos
imaginarios fueron más importantes
que los reales, a los catorce años
te regalaron una guitarra que tenía los mismos
sentimientos de dolor y rudeza
que tu corazón frio, anduviste por
bares de punk enterrados en la anatomía de sonidos
letales, en la secundaria te hiciste
amigo de una manada de animales
que cazaba en los clubes nocturnos, tu madre te echó de
la casa despostillada hacia las calles
repletas de oscuridad, vagabas en las
sendas más brutales, durmiendo
afuera de las bibliotecas que dejaban escapar
un poco de aire tibio, en los hospitales
fúnebres o en la casa de amigos, en el
82 grabaste tu primer casete en la casa de tu tía
sacando todo el rencor y la ausencia
de paz de tus entrañas, a tu batalla
podrida se unió la voz de un batería y el soporte
de un bajo voraz, te enamoraste de
una diosa que exuda ambición y empatía
pero no amor, te hiciste adicto a sus ojos marinos
y sus mentiras salvajes, te arrodillaste
ante el altar de la heroína donde cortaste
flores de amapola corrosiva, pero volviste a tener amor
por otra mujer que era tu hija,
esta vez la séptima plaga de moisés
fueron los tabloides que te quitaron a tu primogénita,
lo poco que quedaba volvió a hacerse añicos
y a dejar una herida mortal, el cinco de abril dejaste
de existir, viniste con un rugido y te
vas con el rugido violento de una escopeta,
para ser el espíritu indomable y adoleciente.