Siempre es importante dar a conocer nuestra opinión, el día de hoy Alberto Cerritos González nos comparte desde CDMX un interesante poema al respecto.

Hay quien opina y vincula
los cimientos de otro “yo”
en su lengua, en una voz
que se expande, que articula
otra opinión, que formula
la ecuación crepuscular
que da horizonte a un lugar
lo mismo que lo ilumina…

y también hay quien opina
para escucharse opinar.

Hay opiniones que drenan
la infancia, el camuflado
desconsuelo del pasado
escondido entre las venas;
otras son como azucenas
que transforman en altar
a ese dolor para honrar
y agradecer a la vida…

y hay opiniones urdidas
para escucharse opinar.

Hay quien opina y esboza
en la mente un planisferio
para mostrarle criterio
a verdades mentirosas,
hay quien opina y las “cosas”
dejan de ser cosas ar-
-man carácter medular
que en la experiencia germina…

y hay también quienes opinan 
para escucharse opinar.

Hay opiniones que escriben
signos de interrogación
en el error y el declive
para cambiar de opinión.
Hay opiniones que viven
aunque la Tierra, al andar,
logre en giros marchitar
al milagro de estar vivo

y otras más son un motivo
para escucharse opinar.

Acerca del autor

Alberto Cerritos González (Ciudad de México, 1991). Nació y creció en el sur de la capital mexicana alimentándose de las dudas que los cambios en su entorno le generaban y de las preguntas que irrumpían en la conciencia del nuevo siglo que se avecinaba.

Durante la adolescencia encontró la música como disciplina, como carrera y como agente de cambio. Mientras estudiaba música, Cerritos construyó puertas con las tablas de las tarimas que pisaba. Pronto, la tradición oral de la poesía se manifestó en su vida en forma de Décima Espinela y de Sierra Gorda. Es en esta Sierra donde asumió su destino de poeta, asumió la responsabilidad de la palabra y encontró la antigua relación entre la música y el verso, entre el discurso y su forma, entre las canciones y la poesía. Actualmente coordina talleres de lírica y poesía en la Escuela de Música del Rock a la Palabra.