Cuando la gente habla de narrativa gráfica, especialmente del cómic, se imagina un género dedicado a los niños y, ya que mañana es el día del niño, quise comenzar nuestra discusión acerca del manga y su historia.

Me ha costado un poco organizar mis ideas acerca del tema sin caer en situaciones de conflicto, porque la idea que se tiene del manga a nivel general es un poco difusa en sí misma. En principio la definición que se consigue en los diccionarios es muy escueta: “cómic japonés”, dos palabras que han hecho un poco de daño a la hora de reconocer los aportes del manga a la narrativa mundial.

A mí, en lo personal me gusta usar “Narrativa gráfica” al hablar de expresiones como el cómic, la historieta, la novela gráfica y el manga (por supuesto acá faltan muchas otras), porque cada uno tiene sus peculiaridades narrativas y estéticas, además de algunos puntos relacionados a la serialización, formato, etc.

El manga pasa a ser, entonces, una forma de narrativa gráfica nacida y producida en Japón. Algunos otros daños vienen de definiciones que encierran al manga en géneros de acción y ciencia ficción, pero esto queda muy lejos de la realidad, pues el número de géneros abarcados por el manga se ha diversificado mucho a lo largo del tiempo e incluso en sus orígenes el abanico de situaciones que abordaba era muy diferente.

La historia del manga es realmente larga y trazar su camino puede volverse una tarea titánica; yo me refugio en el atinado recuento que hizo el maestro Mauricio Catalán en una charla que pude seguir el año pasado en un encuentro de Asociación Cultural Satori (vayan a buscarlos en Facebook).

Mauricio apunta lo complejo de definir la palabra manga (漫画-lit. dibujo involuntario) sin tocar los aspectos filosóficos, políticos y estéticos que le dieron origen. Iniciando con los dibujos en tiempos de la corte, llamados Chouju giga (鳥獣戯画, lit. caricaturas de animales) que contaban fábulas o relatos de corte pedagógico/religioso en los que comenzaba a observarse el juego de la perspectiva japonesa, tan diferente a la occidental.

Un segundo estadio se da con los e-makimono (絵巻物) o rollos de pintura, compuestos de 1 y hasta 48 rollos que contaban historias de forma secuencial; incluían grabados, pinturas y texto. En los emakis se observa ya un desarrollo de la llamada “perspectiva de vuelo”, que permite adentrarse en los espacios y ser partícipe de las acciones de todos los personajes. Durante este tiempo la estética del personaje se define de manera interesante con los clásicos ojos rasgados, la nariz ganchuda y las expresiones, gestos y movimientos exagerados (una característica que llega hasta el teatro).

El paso siguiente corresponde al Ukiyo-e, los famosos grabados que se hicieron famosos gracias a La gran ola de Kanagawa. El Ukiyo fue un movimiento que abarcó no solo la pintura, sino el arte en general y que se basaba en la idea de disfrutar la vida por ser transitoria y efímera, en contraposición al espíritu del budismo. Probablemente es aquí donde comienza la masificación del arte en Japón, pues al ser estampas que podían seguir haciéndose eran más accesibles al público no perteneciente a las altas esferas sociales.

El Ukiyo tuvo su mayor auge con Katsushika Hokusai y su grabado de la ola. Hokusai elaboró los primeros manuales de pintura, por allá del siglo XVIII, en los que mostraba figuras básicas para hacer fondos y escenas cotidianas de la vida en Edo; estos manuales se encuadernaban, dando paso a los denominados ko-e, un formato que habría de perpetuarse en Japón. Hokusai llamaba a sus encuadernados “manga” todavía en el sentido zen de dibujo involuntario, que nace por necesidad y con fluidez. Esta sería la primera vez que se utilizaría el término para hablar de dibujos que contaban alguna historia, pero todavía falta mucho para llegar al manga como lo conocemos hoy día.

Mientras Hokusai hacía sus tomos “manga”, se da la llegada de los primeros trabajos artísticos de occidente, que proporcionaron una perspectiva nueva, específicamente la idea de la línea de horizonte y el punto de fuga, tan lejanos a la idea de infinitud del japonés, que priorizaba la visión completa de los escenarios y las situaciones, sin preocuparse por los finales de los fondos.

Con la llegada de extranjeros a Japón, llegan también ideas nuevas sobre cómo hacer arte. Figuras como las del inglés Charles Wirgman darían paso a retomar las antiguas formas artísticas japonesas, fusionándolas además con la estética occidental y es así que nacen las viñetas de 4 a 6 paneles que contaban historias simples en los periódicos de la época.

Wirgman comienza en 1862 la publicación del Japan Punch, un periódico donde se evidenciaban los conflictos de la época, al igual que situaciones cotidianas que él mismo observaba. Estas historias carecían aún de continuidad, pero no faltaba mucho para llegar ahí, pues en 1928 Kitazawa Rakuten publica Tonda Haneko en un periódico de la época y pasa a seguir el modelo se entregas pausadas que existe hoy en día, aunque seguían siendo bastante diferente al manga actual.

Conforme la guerra se acerca, Japón había ya conocido la animación, especialmente debido a la influencia de Estados Unidos. El manga y la animación crecieron de forma paralela y por estos años (en los años 30 especialmente) la utilización de la narrativa gráfica y la animación como propaganda política era demasiado notoria, es así que en 1930 se prohíben todas las obras cuya finalidad sea incitar movimientos políticos o cuya trama se relacione con la vida política del país.

De estos años se desprende el apodo de “libro rojo”, adoptado justamente porque los libros recopilatorios tenían la pasta roja y estaban prohibidos a la sociedad en general. Esta tendencia a la portada roja duraría incluso después de que se levantara la prohibición tras finalizar la segunda guerra mundial.

En 1946 recién terminada la guerra, Japón se prepara para dar inicio a su era de paz, en la que se erigen las famosas “shimbun”, bibliotecas/editoriales de las que nacieron historias como Sazae-san, considerado por muchos como el primer manga de la historia. Ahora, ¿por qué hasta este punto?, porque es aquí donde se han establecido todos los requerimientos; el manga nace y crece gracias a las necesidades políticas de su época y requiere de una fusión entre el estilo japonés antiguo y el estilo occidental llevado por los extranjeros en el siglo XVII. Además, es en este tiempo que, gracias al nacimiento y desarrollo del mundo editorial (que pasa a ser una industria redituable), la serialización por tomos permite la continuidad de historias cuyos personajes son reflejo de la sociedad de su tiempo.

El manga, a diferencia de otras formas de narrativa gráfica, pone especial interés en las historias y los personajes; se dedican a vender ideas, momentos históricos y personajes en los que el lector pueda verse reflejado. La historia del manga desde los años 30 hasta la actualidad se puede traducir en la historia del mundo: los movimientos políticos y culturales, los avances y preocupaciones mundiales y las necesidades humanas.

En 1946 llega también Osamu Tezuka, reconocido como el padre del manga gracias a sus contribuciones estéticas. Tezuka, fiel fanático de la animación occidental, especialmente Disney, importa algunas ideas sobre movimiento y narración, que permiten poner uno de los granitos más importantes en este guiso llamado manga: la cinética y es que, como ya vimos, hasta este momento el manga sigue siendo una sucesión de paneles iguales, pero Tezuka pone especial atención a cómo el movimiento, los acercamientos y sucesión de las imágenes en el espacio determinan la historia.

Para 1952 ya se publicaba Astroboy, una representación de la bomba atómica y los conflictos acaecidos a raíz de ella en Japón. Para 1957 las shimbun dejan de ser una institución dedicada al resguardo y distribución y se separa dando origen a la editorial y la biblioteca como se les conoce hoy en día.

Es importante saber que, para este momento, los libros rojos estaban categorizados en un género conocido como el Genki-ha o dibujos dramáticos, ya que relataban este tipo de historias, pero en 1958 nace oficialmente el término “manga” con su significado actual; todo esto después de distintas reestructuraciones y cambios en el espíritu de los dibujantes. Para este momento, el manga ya era una fusión como la describimos más arriba, nacida de dos espíritus e influencias y desarrollado debido a las necesidades sociales y políticas.

La ola de los mangas famosos llegó a occidente hasta los años 80-90’s, es decir que no ha pasado tanto. Series como Dragon Ball y Saint Seiya, que no fueron tan famosos en Japón, llegaron a este lado del mundo convirtiéndose en todo un hit y consolidando así el imperio del manga en el mundo. Hubo muchos momentos de gloria en el mundo del manga, como el auge del shoujo (series para chicas) o las series para niños, el nacimiento de las series espaciales, etc., pero para hablar de esto y de los géneros del manga tendremos entradas posteriores.

Siendo sincera, resumir la historia del manga es muy complicado, porque siempre quedan huecos que solo se llenan yendo a leer, no solo la teoría, sino el manga en sí mismo. Extrañamente, el manga no estuvo dedicado a los niños en su origen, aunque ahora mismo existen una demografía completa para ellos. Así que, sin importar su edad, vayan a leer un manga, el que sea su favorito, el que les recomiendan mucho y, quién sabe, tal vez entren en un mundo del que ya no deseen salir.