¿Sueñan los robots con ovejas eléctricas o en convertirse en humanos? El día de hoy Fran Nore nos comparte desde Colombia un cuento al respecto.

La extraña máquina robótica abrió las puertas de sus percepciones a la existencia noble de los hombres, su anhelo de ser humana era fuerte como las columnas de una iglesia inviolable, fuerte como su custodiada castidad de chips y circuitos.

La inusual máquina robótica vivía sola, y tenía su idílica casa en las afueras de la ciudad. La casa tenía un patio trasero con árboles frutales habitado por aves paradisíacas.

Solíamos visitar, mis hermanas y yo, a la perfecta máquina robótica que era bastante cordial y amable. Nos extendíamos a contarle historias. El robot quería conocer más de nuestras costumbres, tradiciones y creencias humanas, que eran, en definitiva, las mismas costumbres, tradiciones y creencias de las que se había apropiado en su programa de diseño original.

Comprendíamos su inusual e imposibilitada ansia de pertenecer a la comunidad humana de la ciudad progresista y tecnológica. Sus arduos y anhelantes deseos de aceptación en la sociedad. Aunque no sabíamos si anhelar era una propiedad ensamblada de su creación en el laboratorio.

Aunque no tenía corazón ni alma para sobrecogerse por la miseria y desamparo del mundo; a veces creíamos que en lo profundo de sus circuitos y cables albergaba esa clase de sentimientos carentes en los robots y máquinas de última generación.

Le relatábamos que colaborábamos en fundaciones benefactoras y en desprotegidos hospitales de caridad. Y le explicábamos que había unos fundamentos sobre la rectitud de la moral cristiana que practicábamos sanamente con las buenas creencias, los valores familiares y la ejecución de los mandamientos.

La máquina robótica se quedaba paralizada, sorprendida quizás, parecía entendernos perfectamente.

Nos servía el té de una manera exquisita.

Cuando ya queríamos irnos nos hacía una reverencia de despedida. Y luego volvía a lo mismo de siempre, recibirnos, escucharnos y ser amable con sus programados modales, y comprensiva con todos nuestros argumentos.

Aunque también discutía acaloradamente como cualquier persona.

Acerca del autor

Fran Nore originario de Antioquia. Colombia (1969), es escritor, poeta, actor, diseñador gráfico, escenógrafo, director artístico, cantante y pintor.

Con una larga trayectoria detrás, comienza a escribir en 1989 año en que fue finalista del Concurso de poesía ASDOAS (Bogotá, Colombia). En 1991 publicó Génesis en los Montes y Memorial del Sur. El 4 de agosto de 2010 El CIPA, Circulo de Periodistas de Antioquia, en la entrega de los XX premios CIPA, A La Excelencia Periodística, le concedió mención de honor en la categoría “periodista-escritor”, por sus aportes al arte, a la literatura y a la cultura.

Ha publicado los libros de poesía: Poemas Mediterráneos (1989), Génesis en los Montes (Editorial Lealon, 1991), Memorial del Sur (Editorial Lealon, 1991), Telarañas de Ciudad Errante (Editorial Metrópoli, 2005), Fran Nore de selección (Editorial As de Bastos, 2005).

Ha publicado las novelas: El Camino de las Dos Cruces (Editorial As de Bastos, 2009), América en ruinas –entrega por folletos- (Editorial As de Bastos, 2010), La Guerra Nacional (Editorial As de Bastos América, 2010).

Conoce más de su trabajo en su canal de youtube.