El tiempo no perdona y sigue corriendo, pasando a pesar de todo. El día de hoy Milagros O’campo nos comparte desde Perú tres interesantes poemas.

Mayo

Corre mayo

bajo el cielo fiel

silencioso, ansioso

dulce mayo aquel

  que nunca fue mío

clara luz que cega gargantas

aroma de fresno y café fresco

trinos en el azul del cerezo

cobija disgustos de noviembre

aplaca sombras de abril

otorga libertad a mi tacto

persigue cabellos rubios

vienes impreciso

vistes de ríos los campos

llevas y traes memorias

esperanza dejas a tu paso

mayo que mortajas mis miedos

mayo de olvidos y consuelo

Normal idad

Abundantes, del tuétano a la piel… ¡Lo sé!
como vestigios
de pisadas petrificadas
incontables, y más…
banales, groseramente patriarcales

amantes de talle alto, de algodón sin corbata
iguales de vulgares a la borrasca
amantes todos, todas, legales
políticamente incorrectos
amorosos y poliamorosos
anales y no heterosexuales
y digo: mi condición, puta, no es. ¡Lo sé!

terrenales, otros/algunos

¿y yo?

asidua, yo, no, sí, completa, dulce, perversa

dolorasamente sin mí

hechizo de cegueras

sola (o)

llora, extraña

me acompaña el recuerdo y el patrón

de postura, delgadez, comida no chatarra

correcta, perfecta

¿existo yo en el amor?

desarmada, escondida

inclinada a una aceptación

las aguas dicen que no pueden

limpiar mis inconstancias

me puedo

morir, agusanar, y morir otra vez

si no soy yo

 y tú eres

 el tú de mi yo… ¡Lo sé!

Los Treintas

a los treintas se despiertan toititoos los quereres

abren alborotados ojos por desvelos quisquillosos

llegan minuciosos ímpetus de plenitud

conciencia de estar un poco grande o un tanto adulto

 una seriedad que impone apego

 al trabajo de lograr…

una casa, una familia y un perro para cuidar…

—¿el lograr? —… asfixia, con que delicadeza el tiempo

 —que si me pongo, que si quiero, que si debo y que sí… que sí… y otro tanto—…

entre lo que quiero y puedo y entre lo que debo y quiero se disputan batallas de obligación

mandato social

y quiero, es un hueco infinito que no se basta con nada

en mi caso sencillo, la universidad, la revolución social (por los animales, el no autoritarismo y la felicidad de amar)

así todo

treintas, cuentan larga data

experiencias

líneas simples

escritas a medio espacio en cursiva y a mano

a los treintas

el amor se hace vaporosa costumbre

puntual requisito de compañía…

te duele el tiempo

te come la sombra del afán

te ubicas a medias

a medio pasito de los cuarenta y eso se traduce en vejez, dicen los que te miran

y tú tan saludable y jovial

lastimera contradicción

te pones al límite de ti mismo

¡claro en el amor!

las mariposas no descansan

todavía pueden volar

a los treintas las pintas de los veinte todavía te voltean a mirar

 y concluyendo optimistas

solo es una vaga suma de 3

atípica

ordinaria, y confusa, y punto. a los treintas mis pupilas en las tuyas música y en postura curvilínea natural

Acerca de la autora

Milagros O’campo, nacida en Chachapoyas, ciudad de la amazonía peruana, pasó su infancia en Duraznopampa un pueblito que provocó todos sus deseos de escritura, sin embargo, se fue tempranamente y pasó mucho tiempo fuera de casa, estando por la costa y los andes peruanos.

El viaje es su mayor pasión y el que la inspira, escribe sobre sus encuentros y desencuentros en los destinos que visita. Ha realizado estudios de antropología y con ella nace su gusto por la escritura, tiene un apego casi cariñoso por la narrativa, pero siempre termino rimando alguna frase. Así que, en estos últimos años ha estado haciendo sus primeros intentos de poesía.