Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera,[1]

a menos que el agua sea más segura que la tierra.

Hogar, Warsan Shire.

La migración es un tema recurrente en la poesía somalí de las últimas décadas. Este hecho se debe a diversas razones. Primero, a causa de las agresiones, asesinatos y secuestros perpetrados por grupos extremistas yihadistas que buscan hacerse con el poder tras una sangrienta guerra civil, vigente desde 1991, que derrocó al régimen represivo de Siad Barre (un militar y político que ascendió a Jefe de Estado con la Independencia de Somalia) y que dividió al país en una serie de estados independientes sin un gobierno unificado. El más conocido, Al-Shabbaab, es aliado de Al Qaeda y se le atribuyen los ataques terroristas más violentos contra la población civil en Mogadiscio, la capital de Somalia. Incluso este mismo año, hace sólo unos días, se registró un atentado en un mercado al sur del país que acabó con la vida de los comerciantes y clientes que se habían reunido la mañana de ese viernes. Unos meses antes, en febrero, un carro bomba explotó cerca del Palacio Presidencial, llevándose consigo al menos 20 muertos (según cifras oficiales). El gobierno somalí apoyado por Occidente, principalmente por los Estados Unidos, ha desplegado en el país una fuerza de 22 mil efectivos desde el 2017, motivo por el que los encuentros armados entre ambos grupos son sangrientos y constantes. La situación ha llegado al límite y cientos de miles de personas han huido por tierra a la frontera con Kenia o Etiopía, así como navegado por mar para cruzar el Golfo de Adén en dirección a Yemen, en donde les esperan condiciones igual de difíciles (pues este país de Oriente Medio enfrenta también una guerra en la actualidad que lo ha orillado a la peor hambruna del mundo en 100 años entre su población infantil). De hecho, la Organización Internacional para las Migraciones desmintió en 2020 la creencia popular de que la ruta migratoria marítima del Mediterráneo hacia Europa sea la más transitada del mundo. De acuerdo con sus datos, el trayecto más recorrido es el de los migrantes africanos (en su mayoría somalíes) rumbo a Yemen, con un registro de más de 138 mil personas que intentaron atravesar el Golfo de Adén tan sólo el año pasado (con tasas de mortalidad muy altas, cabe agregar). Bajo dicho marco las palabras iniciales de Hogar, un poema de la escritora somalí (residente en Londres) Warsan Shire, son contundentes:

Nadie abandona su hogar, a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Sólo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo

detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Sólo abandonas tu hogar

cuando tu hogar no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar

a menos que su hogar le persiga.

Fuego bajo los pies,

sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así.

Hasta que sentiste el hierro ardiente

amenazar tu cuello.

Dinámica de la migración actual del Cuerno de África (Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía) hacia la Península Arábiga (Yemen, Omán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes). Fuente: IOM.

Y es que, además, el terrorismo no es el único motivo que los orilla a arriesgarlo todo en el mar. Desde 2018 el país enfrenta una crisis hídrica debido al aumento en la temperatura. El cambio climático también ha tenido efectos devastadores en la región. Por un lado, justo el 26 de abril de este año las Naciones Unidas y el Gobierno de Somalia han declarado oficialmente estado de sequía en todo el país y se espera que, a finales del 2021, más de 3.4 millones de somalíes se vean directamente afectados por la falta de agua, con un estimado de 380 mil que terminarán desplazados. Como ya había mencionado en una entrada previa, la escasez de este recurso y la inseguridad alimentaria que le deriva generan un incremento en los niveles de desigualdad y violencia. Ya en 2019 la Agencia de la ONU para los refugiados había advertido sobre las precipitaciones por debajo de la media en temporadas de lluvia que obligaban a más de 49 mil somalíes a huir de sus hogares en busca de comida, agua, ayuda y trabajo (un número menor en comparación con estas cifras actuales). Así entonces, el poema The Sea-Migrations o ‘Las migraciones del mar’ de la autora somalí Asha Lul Mohamud Yusuf (quien huyó a Inglaterra tras la Guerra Civil de Somalia) constituye un grito desesperado de auxilio por su gente: “Toda África tiene dilemas / siempre hay disputas / pero en este continente angustiado / los somalíes se hunden hasta el fondo”.[2] Después enumera las problemáticas que encara su población:

Si la gente abandona su hogar y sale huyendo en barcos,

herida por la discriminación,

incapaz de soportar la demora,

si los matones despojan y asesinan

y hay desastre y sequía,

si soplan tormentas de polvo que dispersan la infección y la plaga,

yo exijo: ¿quién quedará en nuestras tierras? [3]

Pues, sin adentrarnos más en las enfermedades y la epidemia de animales (como la de las langostas del desierto cuyas crecientes oleadas de enjambre, generadas por el ambiente húmedo resultante de insólitos ciclones, han acabado con las últimas cosechas), la migración se ha convertido en la única salida posible. Tal cual lo expresa Warsan Shire, nuevamente en su poema Hogar (2018):

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón.

Mi casa es un barril de pólvora

y nadie dejaría su casa a menos que su casa lo persiguiera hasta la costa.

A menos que tu casa te dijera que aprietes el paso,

que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto,

que navegues por los océanos.

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida el orgullo,

tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierte

en una voz sudorosa en tu oído diciendo:

“Vete, corre lejos de mí ahora.

No sé en qué me he convertido, pero sé

que cualquier lugar es más seguro que éste”.

Ahora pues, con respecto a la travesía por mar, los somalíes se enfrentan a un gran número de dificultades. Primero, como señalé brevemente en la entrada sobre literatura africana infantil con Atinuke, los somalíes fueron en su tiempo excelentes pescadores y alimentaban a su gente a partir de lo que lograban capturar en el océano. Sin embargo, desde hace unas décadas, las grandes traineras extranjeras (procedentes de potencias pesqueras como China, Corea del Sur, Francia y España) han comenzado a introducirse y explotar sus aguas territoriales, mermando los ricos caladeros de atún de las costas somalíes. Si bien dicho tema lo abordaré en profundidad en una próxima columna, es importante recalcar que este abuso ha provocado hambruna entre los pescadores (sumado a una alarmante disminución en la población de peces) y un aumento en la pobreza, ya que las ganancias por la venta del producto no se quedan en Somalia. Tal situación ha obligado a algunas familias de antiguos pescadores a dedicarse a la piratería para atacar a los grandes cargueros (secuestrando a la tripulación a bordo y exigiendo rescates por su liberación). En un país donde hay regiones en las que un fusil de asalto vale menos que un pollo, armarse no es difícil. Así, las aguas se han convertido también en un campo de batalla y para salir deben sortearse todo tipo de obstáculos. En lo que va de este año, la Organización Internacional para las Migraciones denuncia que al menos ochenta migrantes fueron lanzados al mar por traficantes en su camino hacia Yemen. Y no resulta la primera vez. En 2017 unos cincuenta migrantes, provenientes de Somalia y Etiopía, fueron ‘ahogados deliberadamente’ frente a las costas de Yemen, justo al final de su viaje. De regreso a la escritora Asha Lul, su poema The Sea-Migrations (2008), compuesto originalmente en lengua somalí y traducido de forma posterior al inglés, retrata con crudeza esta realidad:

Mira las hordas de mujeres, todos los jóvenes que se ahogan,

todos aquellos privados de cosas básicas para la vida,

a la deriva, fuera de su país:

nuestro futuro flota hinchado en el mar,

es un cadáver arrastrado por la arena.

Son devorados, elegidos por tiburones y criaturas marinas,

Comidos por los perros salvajes como darib, la mejor grasa de camello.

Y muchos cadáveres yacen descompuestos en nuestras costas,

profanados por los ojos de extraños,

piel despellejada de sus cuerpos,

vidas que terminan en angustia, que no tendrán un entierro digno. [4]

El dolor es palpable en ambos poemas (al igual que en muchos otros que también tratan dicha problemática). La misma Asha Lul lo expresa en palabras:

No puedo soportar lo que está pasando,

mi cuerpo se sacude, angustiado.

Cada vez que los veo desamparados,

las lágrimas corren por mi rostro… [5]

Así pues, en Somalia, conocida como ‘la tierra de los poetas’ en África, se ha incrementado el uso de la poesía como instrumento político para evidenciar y visibilizar las problemáticas que han orillado a su población al exilio. El tema de la migración se ha convertido en experiencia común en las últimas décadas dentro de los círculos literarios del país y una gran parte de las generaciones de nuevos poetas, si bien nacieron en Somalia, han huido a otros países en los que se han establecido, y desde los cuales escriben. La mayoría, aunque habla somalí, emplea el inglés para aumentar el alcance de su obra (o traducen a esta lengua sus poemas), como es el caso de las autoras que ya he citado. Por ejemplo, Asha Lul ha compuesto diversos poemas cuyo eje principal es, de hecho, la travesía por mar; los cuales ha traducido al inglés y reunido en una antología que lleva el título de su poema principal, The Sea-Migrations (tal colección, cabe agregar, fue nombrada el Libro de Poesía del año 2018 por The Sunday Times). Además, un tópico derivado, la cuestión de la identidad, se aborda desde varias perspectivas (el género, la religión, la raza, entre otros) y constituye un marco muy complejo donde prima la idea de la no-pertenencia: se es de dos países y, al mismo tiempo, no se pertenece por entero a ninguno. El racismo y la discriminación hacia su población migrante son, asimismo, una constante en sus letras (fenómeno que puede encontrarse en todas partes del mundo). Por tanto, cierro con la fuerte denuncia que Warsan Shire realiza en su poema Hogar: 

Nadie podría soportarlo, nadie tendría las agallas,

nadie tendría la piel suficientemente dura.

Los: “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,

“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”,

“negros pedigüeños”, “huelen raro”, “salvajes”,

“destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”.

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizá puedas, porque estos golpes son más suaves

que el dolor de un miembro arrancado.

Quizá puedas, porque estas palabras son más delicadas

que catorce hombres entre tus piernas.

Quizá porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,

que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.


Bibliografía

Europa Press. (28 de mayo del 2021). Mueren tres personas por una explosión en un mercado en el sur de Somalia.

Europa Press. (26 de abril del 2021). Naciones Unidas y el Gobierno de Somalia declaran oficialmente el estado de sequía en el país. Iagua.

France 24. (5 de marzo del 2021). Al menos 20 muertos y 30 heridos tras explosión de carro bomba en Somalia.

La Agencia de la ONU para los refugiados. (4 de junio del 2019). ACNUR advierte sobre el aumento de desplazamientos por el clima en Somalia.

Mohamud Yusuf, Asha Lul. (2018). The Sea-Migrations. Poetry Translation Centre.

Montalto Monella, Lillo. (4 de marzo del 2021). Traficantes tiran por la borda a 80 migrantes en Yibuti: al menos 20 muertos. Euronews.

Organización Internacional para las Migraciones. (14 de febrero del 2020). La ruta migratoria más concurrida del mundo no conduce a Europa: va de África a Yemen. Noticias ONU.

Programa Mundial de Alimentos. (17 de marzo del 2020). La plaga de langostas es la epidemia migratoria más peligrosa del mundo. Noticias ONU.

Redacción. (19 de octubre del 2018). Guerra en Yemen: qué está pasando en el país que está al borde de la peor hambruna del mundo en 100 años. BBC News.

Redacción. (25 de octubre del 2017). Por qué Somalia es el “Estado más fallido de África” y qué le impide dejar de serlo. BBC News.

Redacción. (15 de octubre del 2017). Somalia: al menos 276 muertos deja “el peor ataque en la historia” de Mogadiscio. BBC News.

Shire, Warsan. (2018). “Hogar”: Poema de Warsan Shire, refugiada somalí. Itepali.

Vidal Cubí, Nicolau. (17 de septiembre del 2019). ¡Piratas! Una historia de saqueo y expolio en Somalia. ADefinitivas.


[1] Embarcación pequeña de madera, sin cubierta, con el fondo plano y poco calado, que se utiliza para pescar en aguas poco profundas.

[2] Traducción propia.

[3] Traducción propia.

[4] Traducción propia.

[5] Traducción propia.