Furia (2021), primera novela de Clyo Mendoza (1993), es un regreso al espacio desértico y solitario que ya antes ha explorado en su libro de poesía Silencio (2018), galardonado con el Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz. Tanto en Furia como en Silencio la escritora oaxaqueña ha logrado retratar los espacios de la marginalidad y la opresión a través de un redescubrimiento de la corporalidad y la erotización de la vida con una función salvadora, todo esto con una voz poética que pone en la mente imágenes dolorosas del México que más duele: el derruido por el narcotráfico y la violencia de género.

A través de la experiencia de cuatro personajes unidos por la sangre maldita de su progenitor somos testigos de los lazos de odio, rencor y soledad que los llevan a un destino trágico. En medio de todo el dolor causado por el abandono y la memoria aún quedan el amor, la muerte y el olvido como formas de dignificar la vida.

Para vivir esa vida era necesario parecer una leyenda, practicar el gesto del mal, ejercer un poco de misterio. No era difícil: el duelo de ser quien era, un duelo todavía más pesado que la ya lejana pero punzante pérdida de Lázaro, sólo era posible de llevar con un infinito enojo. El fuego de la ira era su combustible, eso atravesaba su piel, sus huesos y se hacía evidente. (175)

Furia – Clyo Mendoza

Vicente es un vendedor de hilos que viaja de pueblo en pueblo y haciéndole honor a su oficio va unificando los hilos que unirán la vida de sus hijos y las mujeres que los rodean. También es el hombre que un proceso de deshumanización y de locura se convierte en un perro que sólo sabe atacar y maldecir a quienes ya ha hecho daño. Los frutos secos y amargos que crecen de la semilla pútrida de Vicente en el calor sofocante del desierto son los hijos abandonados en medio de la violencia de género y el patriarcado: Juan, Lázaro y Salvador.

Juan y Lázaro son dos soldados que en medio de la guerra y el asesinato de un niño deciden escapar, no sólo de la situación que viven sino también del pasado que los ha hecho desprenderse de sí mismos y olvidarse de quienes son. Sin embargo, huir no es la opción para reparar el futuro y olvidar el pasado, en medio de todo el rencor que cargan comienzan una relación erótica que no puede fluir debido a las condiciones patriarcales bajo las que se formaron. Todo esto sucede en medio de un descubrimiento que les recuerda aquello de lo que querían huir: el pasado familiar, son medios-hermanos; hijos de la violencia, la furia y el abandono.

Lázaro es el tercer hermano que nos presenta la narración. El personaje vive en una realidad compuesta por dos personas que habitan en él: el recuero de su amiga de la infancia, María, y las memorias de lo que alguna vez fue Lázaro. A través de una narración que combina los discursos de María y Lázaro descubrimos que estas dos voces habitan un único cuerpo. Esta simbiosis ocurre en el momento en que Lázaro descubre el cuerpo de su amiga de la infancia, María, en la morgue donde trabaja y como un acto para no olvidarla y dignificarla ante las bromas obscenas de sus compañeros de trabajo, decide vivir dos vidas que en un punto de quiebre lo llevarán a la locura y al igual que su padre se convertirá en hombre-perro. Si hablo de simbiosis es por que la fusión de estas dos voces y del odio y la locura benefician al olvido y de alguna forma dignifican la vida.

Cástula es la madre de Juan. Madre negra y violada. Madre abandonada y maldecida. Madre que no quería ser madre. Cástula es uno de los personajes más interesantes de toda la novela ya que a través de la narración somos testigos de la soledad que poco a poco alimenta el odio que crece en ella. En un principio es la amiga de Sara y nana de Lázaro, después se convierte en la enemiga de Sara y ambas terminan odiándose por el amor de Vicente. Juan, fruto del odio y de la violación, cobrará venganza por la muerte de Lázaro y asesinará la madre de Salvador, tiempo después de estos sucesos Vicente fallece por causas desconocidas.

Una vez conocemos la historia de estos personajes el desierto comienza a dibujarse como un lugar lleno de deseos y rencores. Cada uno de los personajes experimenta el deseo erótico desde la furia y la tristeza. Juan y Salvador se convierten en amantes para sobrellevar la trágica vida, Salvador convierte a María en su amante y su mayor deseo como una forma de dignificar su muerte y en cuanto pierde la noción de este ser que habita en él entra en un estado de locura al igual que su padre. El olvido también tiene una función salvadora.

Cuántas escenas infernales ahí, la sangre no calma la sed del desierto y los coyotes aúllan o se ríen, o quién sabe, siempre hay una risa ya, o no recuerdo mi vida sin una carcajada al fondo, nunca hay silencio o el silencio es para mí una risa bien espesa.  (209)

Furia – Clyo Mendoza

Furia no sólo es una novela sobre las relaciones marcadas por el odio y movidas por la soledad, sino también un profundo análisis de la condición humana y aquellos sentimientos que nos marcan para toda la vida. Hay una devastadora imagen poética sobre el inconsciente y la locura como una estructura que edifica las emociones que nunca enunciamos, como el sentimiento de Salvador al ver a María con el cuerpo mancillado en una morgue.

Al final de la novela tenemos una última voz que enuncia el proceso degenerativo de la mente de Salvador, la voz sin consuelo de Daniela. Daniela el personaje que observa todo desde lejos, es observadora y víctima directa de la degradación de su amante. Daniela es el único personaje que no está enredado en los hilos de Vicente, pero al final es trastocada por ellos ya que Clyo Mendoza nos da a entender que sentimientos como la furia afectan a todos los que se encuentran a nuestro alrededor. También nos demuestra que la furia es un sentimiento y un estado que moviliza al ser, lo pone en acción destructiva: si se enuncia, destruye a otros; si se calla, destruye nuestra persona.

Por último, cabe mencionar que el estilo poético visto en Silencio también se mantiene en esta novela. Algo que me parece importante y que Clyo maneja a la perfección es utilizar el lenguaje poético no para embellecer la tragedia, sino para marcar y potenciar la crueldad de las imágenes descritas en el silencio de la ira.

REFERENCIA

Mendoza, C. (2021). Furia. Almadía, México.