These girls like to pretend they can’t feel anything anymore
Boys break like promises 
But only behind closed doors […] 
All the miserable girls,
 All the sad young men…

“All the sad young men”, Spector.

Traducción y edición a cargo de Huitziles y cosas peligrosas

Miro un mar de gente y aún así, no veo a nadie, ni a nada. No comprendo ni la mitad de lo que es el amor, ni siquiera la mitad de lo que me gustaría. Pero, no por falta de interés… No recibí una invitación para el festival del amor adolescente. No participé en las primeras relaciones adultas en la universidad, ni en las relaciones adultas posteriores, salvo algunas noches afortunadas y apasionadas. Si bien el amor estaba involucrado, el compromiso no. Pero, al menos, después de eso supe más sobre el sexo.

Me quedo en la entrada de la playa nudista con asombro y miedo. Los visitantes molestos me empujan a un lado. Mi educación sexual, como la de la mayoría de nuestra generación, fue en línea. A estas alturas, todos estamos de acuerdo en que lo que los adolescentes buscan en línea no debería ser el primer, ni el principal material de estudio. Aunque, si uno está interesado y es bueno en la búsqueda, puede aprender mucha información consistente sobre la teoría, la mecánica, los efectos, los efectos secundarios y las posibles trampas. Sin embargo, quizás sepamos más de lo que deberíamos. No de la teoría. La teoría podría brindar mayor seguridad, en caso de que se adquiera experiencia práctica. Todos pensamos que sabemos lo que queremos y lo que nos gusta, mientras que parece ser que en realidad, lo que encontramos cuando miramos en principio, fue lo que decidió quiénes seríamos. No se puede solo mirar al abismo.

Lo que algunos de nosotros encontramos con respecto al amor fue posiblemente más dañino. Algunos aprendieron que el amor no valía la pena. Algunos aprendieron que ellos mismos no valían nada. Y ello no es una cosa difícil de enseñar, cuando todas las experiencias de uno con el amor y el sexo han sido de rechazo. Algunos estudiarán cómo conseguir ambos y, en el proceso, tengan éxito o no, aprenderán a tratarlos como una mercancía que simplemente se adquiere, y no necesariamente con dinero. Y se quedarán insatisfechos. Algunos aprenderán que son indignos. Algunos aprenderán que son tan indignos que no se puede remediar, y algunos aprenderán que se pueden corregir, pero tal vez no de una manera que consideren honesta o no de una manera que consideren actualizable. Muchos se amargarán y muchos otros se volverán odiosos. Muchos culparán a la sociedad, o a partes de ella. Muchos se culparán a sí mismos.

Miro y veo hombres ahogándose. Los tiempos están cambiando y a los jóvenes no les gusta lo nuevo. No hay mucho que amar, desde un punto de vista egoísta. Los hombres siguen siendo carne de cañón, pero de todas formas, cualquier ilusión de heroísmo se ha desvanecido para todos, a excepción de los más idealistas. Las mujeres son cada vez más independientes, de una manera que vuelve obsoleto lo que se les enseñó a los hombres, con respecto a cómo se suponía que debían ser. Muchos hombres jóvenes están perdidos y solos, abatidos y desmoralizados, especialmente cuando no pueden encontrar el amor. Por otro lado, el joven que está dispuesto a buscar un propósito antes de buscar culpables y chivos expiatorios, descubrirá que a quienes les gustan los nuevos tiempos ofrecen dos caminos: la promesa del heroísmo del viejo mundo en la revolución, cada vez más próxima y más roja por el sueño, o bien, la culpa de la toxicidad debido a las lecciones que se han inculcado durante las infancias. Culpe al sistema, «el hombre» que puede o debe estar en la cima.

Constantemente se tienen discusiones y debates sobre estas ideas, pero poco se dice sobre si realmente ofrecen o no a los jóvenes solitarios aquello que no están viendo. Como toda fábula contemporánea, existe una circularidad. El amor, el sexo y las relaciones saludables ayudarán a una persona a encontrarse a sí misma y a moldear sus metas a largo plazo. Tener metas nos mantendrá motivados. La falta de motivación, la falta de objetivos y la desilusión no hacen que una persona sea atractiva. La falta de atractivo es la causa número uno de la falta de amor y de relaciones saludables. Además, una persona desmotivada no suele tener, ni aprovechar las oportunidades para conocer gente nueva. Aquí tienen, se crea otro tipo de retroalimentación: una giratoria rueca de miseria estancada en la arena mojada. Entonces, nada fluye.

Miro alrededor del océano del pensamiento junto con miles de exploradores, jóvenes y ansiosos o viejos y cansados, y veo a lo lejos los veleros, también las vallas publicitarias brillantes en la calle de la costa, detrás de mí. El espiritualista moderno, el orador motivacional, el pensador de las redes sociales, publicitarán el amor propio. Dirán que uno debe amarse a sí mismo, que debemos aprender a estar contentos en nuestra propia compañía, y los demás nos encontrarán entonces. Es una gran exigencia para alguien, aprender a disfrutar de lo que nadie más parece disfrutar, especialmente teniendo en cuenta que la persona tendría que experimentar todos sus defectos constantemente. Y así, para el joven adulto, en el mejor de los casos, el amor se convierte en un compromiso en el mismo vago calendario futuro, como la escritura de un libro; en el peor, en un ideal inalcanzable, razón suficiente para ir a la guerra contra la sociedad o contra uno mismo.

Miro alrededor de la playa y veo gente joven mirando sus teléfonos y a la gente mayor juzgando. El amor y el compañerismo virtuales no se sienten menos reales. El sexo virtual lo hace, pero a veces es lo suficientemente bueno. Buscamos la emoción real y la encontramos. Siempre hay personas con las que conectarse, incluso durante unos minutos. Sin embargo, hasta cierto punto, esto puede reemplazar las relaciones duraderas. Hay millones de amigos en línea y pueden ser lo suficientemente buenos por un tiempo. La conexión profunda pierde su significado. Ahora es el único momento que importa. El compañerismo se vuelve obsoleto. Una recarga de emoción, por favor y gracias. Y dado que esto puede ser suficiente, ¿por qué buscar a alguien en el océano de la decepción y los problemas, que son otras personas, para encontrar alguna tolerable? Además, las relaciones virtuales tampoco pueden dañar tanto. La persona herida, asustada o aburrida puede desaparecer. Sin explicaciones, sin peligro, sin despedidas.

¿Y, entonces? Parece que para los jóvenes, el compromiso se considera una derrota aplastante. Sin embargo, las relaciones heterosexuales que prosperan parecen depender principalmente de concesiones potencialmente malsanas. Y estamos discutiendo las teorías de la economía y las teorías críticas como si fueran filosofía abstracta en mundos inexistentes de corazones esféricos sin fricciones. Cada vez más hombres se involucran en movimientos violentos y peligrosos. Las mujeres a menudo están tan decepcionadas que abandonan la esperanza de tener compañía y renuncian a “invertir” en los hombres. Muchos adultos jóvenes están desilusionados y resignados. Es evidente que la teoría, la distancia y lo temporal no son suficientes, aunque parezcan serlo. Todavía no sé si he estado enamorado o si alguna vez lo estaré. No tiene sentido reflexionar y parece inútil intentarlo. Sin embargo, a final de cuentas, sé que no estoy solo en esto. Estamos solos todos juntos.

Y miro a mi alrededor.

ATENCIÓN

Perdida: Esperanza. Si la encuentra, por favor colóquela en una botella de vidrio y tírela en el cuerpo de agua más cercano.

Grigorios-Marios Tsimilas

Salónica, Grecia.

ORIGINAL:

Cast away

I look around a sea of people and I see nobody and nothing. I don’t know half of love half as well as I should like. Not for lack of trying. I did not receive an invitation for the teenage love festival. I was not involved in the first adult relationships in university, or adult relationships afterwards, barring a few lucky passionate nights. While love was involved, commitment was not. But, at least, afterwards I knew more about sex. 

I stand at the entrance to the nudist beach in awe and fear. Annoyed visitors push me aside. My sexual education, as with most of our generation, was online. By now we all agree, what teenagers look up online should not be anyone’s first or main study material. If one is interested, and good at searching, they can learn a lot of good information about the theory, about the mechanics, the effects, the side effects and the potential pitfalls. However, maybe we know too much. Not of the theory. Theory could keep one safer, should they get some hands-on experience. But we all think we know what we want and what we like, while the truth seems to be that what we found when we looked, decided who we would be. One cannot only peek at the abyss. 

What some of us found regarding love, was arguably more damaging. Some learned that it was worthless. Some learned that they were worthless. It’s not a difficult thing to teach, if all of one’s experiences with love, and sex, have been of rejection. Some will study how to get both, and, in the process, whether they succeed or not, will learn to treat them as a commodity to be acquired, just, not necessarily with money. And they remain unfulfilled. Some will learn that they are unworthy. Some will learn that they are so unworthy that it cannot be remedied, and some will learn that they can be corrected, but maybe not in a way they consider honest, or not in a way they consider actualisable. A lot will turn bitter and a lot will turn hateful. A lot will blame society, or parts thereof. A lot will blame themselves.

I look and I see men drowning. The times are changing and young men don’t like the new ones. There’s not a lot to love, from an egotistical standpoint. Men are still cannon fodder, but any illusion of heroism has vanished to all but the most idealistic. Women are more and more independent in a way that renders obsolete what men were taught they were supposed to be. A lot of young men are lost and lonely, dejected and demoralised, especially when they can’t find love. The young man who’s willing to search for purpose before searching for culprits and scapegoats, will find that two paths are offered by those who like the new times. Either the promise of old-world heroism in revolution, ever upcoming and redder by the dream, or the guilt of toxicity owing to the lessons instilled in him during his childhood. Blame the system, “the Man” who may or may be be on top.

Discussions and debates about these ideas are being had constantly, but little is said about whether or not they actually offer lonely young people what they are missing. Like any contemporary fable, there is a circularity. Love, sex, and healthy relationships will help a person find themselves and shape long term goals. Having goals will make one motivated. Lack of motivation, aimlessness and disillusionment do not an attractive person make. Unattractiveness is the #1 cause of lack of love and healthy relationships. In addition, an unmotivated person does not often have or exploit opportunities to meet new people. Here you go, create another feedback look. A spinning wheel of misery stuck in the wet sand. So it does not go.

I look around the ocean of thought along with thousands of explorers, young and eager or old and tired, and I see afar the sailboats, same as the bright billboards on the street at the coast behind me. The modern spiritualist, the motivational speaker, the social media thinker, they’ll advertise self-love. They’ll say that one must love themselves, must learn to be content in their own company, and others will find them then. It is a big ask of someone, to learn to enjoy what nobody else seems to, especially given that they have to experience all of its flaws constantly. And thus, for the young adult, love becomes at best a compromise in the same vague future calendar as the book-writing, at worse an ideal unattainable, reason enough to go to war against society or the self.

I look around the beach and see young people looking at their phones, and older people judging. Virtual love and companionship don’t feel any less real. Virtual sex does, but it’s good enough, sometimes. We are searching for real emotion and we find it. There are always people to connect to, even for a few minutes. To some extent, this can replace long-lasting relationships, though. There are millions of friends online, and they can be good enough for a while. Deep connection loses its meaning. Now’s the only time that matters. Companionship becomes obsolete. A refill of emotion, please and thank you. And since this can suffice, why would one look in the ocean of disappointment and problems that are other people, to find one to tolerate? Virtual relationships can’t harm nearly as much, either. The hurt or scared or bored person can vanish. No explanations, no danger, no goodbyes. 

So, what? It seems that for young people, compromise is considered a crushing defeat. Yet the heterosexual relationships that thrive seem to mainly rely on concessions potentially unhealthy. And we are discussing the theories of economics and critical theories as though they are abstract philosophy in nonexistent worlds of frictionless spherical hearts. More and more men attach themselves to dangerous, violent movements. Women are often so disappointed they abandon hope of companionship and investment in men. A lot of young adults are disillusioned and resigned. The theory, the distance and the temporary are clearly not enough, even though they may appear to be. I still don’t know if I’ve been in love and if I ever will be. It’s pointless to ponder, and it feels pointless to try. I know I am not alone in this. We are all alone together. 

And I look around.

NOTICE
LOST: Hope. If found, please put in a glass bottle, and throw in the nearest body of water.

By Grigorios-Marios Tsimilas

Thesalonika, Greece